Un cafecito expreso para el frío y a la gran final. Alianza podó, literalmente, los sueños de los cafetaleros de Cacahuatique y con un 3-0 en el juego de vuelta (5-1 en la serie), va por el título de campeón del Apertura 2025. La hinchada blanca terminó extasiada de felicidad, mientras la frustración devoró a los migueleños desde el inicio hasta la caída de la noche.
Temprano, cuando el silbato inicial sonó, una nube era un manto negro que envolvía en su totalidad y lloraba despacito sobre el Jorge «Mágico» González, pero la historia siempre pintó de colores y ofreció un dulce horizonte para el Alianza.
De entrada, como si el cielo conociera el panorama (2-1 a favor), el calentamiento elefante, en la parcela norte, lo cobijó con una nube blanca-naranja que parecía dibujada con pincel, mientras, al sur, sobre el rojo de los cafetaleros, posó como sombrero un espeso nubarrón negro.
En su camino al césped, el albo también sumó un nutrido aplauso de su hinchada que opacó la lluvia que cernía incómoda, pero que nunca apagó el calor de la ruidosa afición local congregada en el sector general.
Así, arropado, el cuadro paquidermo tampoco quiso quedar mal: paró su ofensiva en el patio rival y comenzó a buscar la portería de un Cacahuatique que llegó inicialmente a especular y que solo adelantó sus líneas cuando se vio abajo en el marcador.
Eso ocurrió en el 17′ en una galopada de Jónathan Jiménez por derecha, que como en sus mejores tiempos, mandó un centro medido para la testa de Carlos Salazar que sacó un frentazo «endemoniado» para sacudir la red de la portería defendida por el meta Danilo Joya.
El helado mazazo rompió el hielo, y puso de fiesta a la hinchada blanca, pero sobre todo pellizcó el orgullo de los cafetaleros que buscaron con insistencia la portería de Mario González, e incluso, reclamaron al árbitro, César Nolasco, una jugada al filo del penalti.
Toda vez superado ese lapso ofensivo del Cacahuatique, el Alianza volvió a su dinámica: desbordes vertiginosos por derecha y por izquierda, y así calmó la ansiedad de su público que no dejó de rozar el nerviosismo y clamó por un segundo gol antes que cayera el telón de la primera función.
En la vuelta a las acciones los migueleños llegaron con nuevos brillos, pero el peligro siempre estuvo del lado blanco. Y lo confirmó Óscar Rodríguez, al 69′, con un misil que decretó el 2-0 y que puso cartel de liquidado.
Luego, ya con un Cacahuatique desquiciado y con nueve jugadores en la cancha: expulsados Anderson Ulloa y Carlos Márquez, Michel Mercado hizo el 3-0 (88′), y bajó las persianas.







