Envalentonados tras eliminar a Firpo en cuartos de final, Fuerte San Francisco se encumbró, se lanzó en paracaídas, y se estrelló en el césped del Correcaminos: cayó 0-1 ante Alianza, que lo más rescatable fue el gol, y que queda en ventaja para firmar su asistencia a la final.
La armada blanca, con seis en avanzada, paró su último muro defensivo detrás de la línea del ecuador y desde ahí se hizo con el balón y lo monopolizó, pero fue un dominio estéril, sobre todo por el extremo derecho donde Ányelo Rodríguez poco pudo hacer.
El extremo charrúa, que entró a ocupar el hueco que dejó Juan Carlos Portillo (lesionado), se notó perezoso, insolado, y aunque logró algunos desbordes, no dio pie en bola con los centros y simplificó el trabajo de la defensiva local y las salidas del meta Felipe Amaya.

Así, con el termómetro registrando una temperatura de 37 grados centígrados y una sensación térmica de 40°, la movilidad inicial de Leo Menjívar, que fue quien se echó la creación de Alianza en hombros, fue menguando al igual que los marcajes de Chicho Orellana y Cristopher Guardado, y poco a poco el anfitrión comenzó a sacudirse el dominio.
Mientras los paquidermos manejaron el control del juego, las llegadas más punzantes se registraron por izquierda donde Michell Mercado sacó un zapatazo pegado al tubo derecho y ganó la línea de fondo en una acción, pero se encontró con los guantes de Felipe Amaya. Al grado que cuando se bajó el telón del primer acto, Alianza no contabilizaba ni siquiera un remate de real peligro a marco.
Los Comandos Azules tampoco hicieron un fútbol de desparpajo. Pero demostraron en 45 minutos que necesitan poco del balón para generar peligro y causar daño: les bastó buscar con trazos largos a Wilker Da Silva para poner en aprietos a la zaga alba.
El brasileño fue un dolor de cabeza para el colombiano Julián Grueso, quien se vio superado por la fortaleza física del carioca, que bajaba la pelota y se asociaba con la segunda línea para que fueran estos quienes jalaran el gatillo.
El primero en probar suerte fue Alejandro Guevara, quien obligó a tenderse hacia la derecha a Mario González para controlar el balón, luego se le fue una ocasión a Wilma Torres y probó después Carlos Martínez, pero la verdadera dinamita llegó en un misil de Wálter Chigüila que Mario González sacó sobre el travesaño. Fue lo último del primer tiempo.
En la etapa de complemento, el Fuerte se cargó de ambición y creó problemas en defensa, incluso, contó con una gran ocasión de Carlos Martínez (51′), pero en el 54′, Ányelo, en su única jugada notable, asistió a Emerson Mauricio que falló inicialmente ante Amaya, pero Mejívar se encontró la pelota y la depositó al fondo de la red para el 0-1. No hubo más.







