Disciplina, perseverancia y belleza son tres adjetivos que moldean la forma de vida de Amalia Araniva una fisiculturista que a puro tesón, entreno y rigurosidad ha logrado un cuerpo escultural sin perder la esencia femenina, cualidades que le ha permitido subir al podio.
Amalia ha participado en dos ramas del fisicoculturismo: bikini fitness y fitness artístico, y en esa práctica es donde ha desarrollado hábitos y mucha disciplina que le han llevado a conseguir importantes logros.
Ella también estudió periodismo en la Universidad de El Salvador, y ha sabido combinar perfectamente con su pasión por el fisicoculturismo.

«Yo soy bailarina desde los 8 años, y he estado relacionada con el deporte y el arte, también con la gimnasia. Después de la pandemia volví al gimnasio, y me dijeron que tenía condiciones para competir (en fisicoculturismo). Lo hice y gané», relata. A ese currículo también se agrega que es entrenadora de gimnasia rítmica.
Amalia ha destacado ganando en diferentes competencias nacionales y centroamericanas, donde ha conseguido entrar en podios importantes.
Como mujer ha sabido romper estigmas que rodean un deporte como el fisicoculturismo, pero en contraste con otras mujeres en otros deportes, la lucha ha sido demostrar que no buscan igualarse a los hombres, sino mantener la esencia femenina.

«Normalmente, cuando se imaginan a una mujer fisicoculturista, creen que es una mujer masculinizada. Nosotras trabajamos defendiendo la feminidad, es decir, somos fuertes sin pretender ser como un hombre; tener desarrollo muscular sin dejar de ser mujeres», expresa.
Amalia agrega que dentro del fisicoculturismo en las mujeres se trabaja en que conserven su belleza femenina, no buscar aquella que se acerque a un físico de hombre.
«En fisicoculturismo tiene que ver la gracia por como se proyecta en el escenario. El estigma es que el fisicoculturismo no es un deporte, sino un certamen de belleza, que no es una competencia, sino exhibirnos», agrega.

La rutina de Amalia Araniva incluye entrenamientos diarios, un régimen alimenticio estricto para conservar el físico que aumenta la rigurosidad a medida que se acerque a una competencia.
El fisicoculturismo requiere una exigencia mayor, y en las mujeres puede llegar a afectar sus procesos hormonales y el ciclo menstrual. «A mí me gusta esto, la fuerza que me da. La belleza con el físico va de la mano en este deporte», dice.
Amalia Araniva reitera que los deportes no se limitan al género, ya que mujeres y hombres pueden desarrollarse y superarse.
«El deporte es una manera muy bonita de conocerse a una misma, de descubrir su fortaleza, belleza y disciplina. Eso nos ayuda a crecer, no solo como mujeres, sino como sociedad», reflexiona.







