La venta millonaria de reservas de oro de El Salvador que realizaron los gobiernos de ARENA y el FMLN refleja la incapacidad de ambos partidos en la administración económica del país, al que gobernaron durante 30 años, con seis administraciones ejecutivas.
«Diario El Salvador» informó ayer que los gobiernos de Elías Antonio Saca y de Salvador Sánchez Cerén comercializaron 639,007 onzas troy de oro, que con el valor histórico alcanzado esta semana por el metal equivaldrían a $2,695.2 millones, que serían parte de la reserva nacional.
Nelson Flores, experto en temas de administración pública, graduado en la Universidad de New México, Estados Unidos, dicha operación «es el reflejo de la ineficiencia con la que trabajaron esas administraciones, que ante la incapacidad de generar mayor productividad de país desfalcaron y vendieron los bienes del Estado, como el caso específico de las reservas de oro».
En total, ambos gobiernos de ARENA y FMLN se deshicieron, entre 2004 y 2015, de más del 93.54 % de las reservas de oro del Estado salvadoreño; sin embargo, para el sociólogo y analista político Mauricio Rodríguez, la venta que generó un impacto más contra producente fue la que hizo el gobierno efemelenista, pues negoció el 80 % de la reserva.
De acuerdo con Rodríguez, la venta de este recurso metálico limitó la estabilidad financiera del país, pues generó la pérdida de activos nacionales, un impacto en el aumento de la inflación y en la desconfianza de los mercados internacionales, porque El Salvador ya no era sujeto de crédito ante las multilaterales.
«Esto estuvo contemplado en una emergencia económica declarada por el gobierno del FMLN en 2016 que, a falta de liquidez para pagar sus compromisos de gasto público, vendieron discrecionalmente la reserva de oro», aseveró.
También señaló que el problema escaló el siguiente año, al punto que el gobierno de Sánchez Cerén, expresidente prófugo de la justicia con asilo en Nicaragua, recurrió a reformar el sistema de pensiones en dos ocasiones para retirar un total de $10,500 millones para cumplir las obligaciones del gasto corriente.
Rodríguez agregó que los dos gobiernos fueron «sumamente irresponsables al tomar, bajo la sombra de los madrugones, la reserva nacional, los ahorros de pensiones, para cumplir y satisfacer sus necesidades; porque hay que dejar claro que (los recursos) se fueron por las cloacas de los partidos políticos».
Para el sociólogo René Martínez la «visión cortoplacista, impregnada de tratos oscuros, empobreció aún más al país, lo cual se convirtió en una calamidad nacional con los actos de corrupción que cometieron durante 30 años de gestión de ambos partidos en los que se juntó la corrupción con la ineptitud».







