La Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI) manifestó su optimismo ante las recientes proyecciones del personal técnico del Fondo Monetario Internacional (FMI), que sitúan el crecimiento económico de El Salvador en 4 % al cierre del ejercicio fiscal 2025. Para el sector industrial, este resultado constituye una señal clara de confianza para los mercados internacionales y un respaldo a los avances en estabilidad macroeconómica del país.
La gremial industrial destacó que un crecimiento de esta magnitud coloca a la economía salvadoreña en una trayectoria favorable, marcada por mayor previsibilidad y condiciones propicias para la inversión productiva. Según la ASI, este entorno permite una mejor planificación empresarial de mediano plazo, impulsa la continuidad y expansión de inversiones, y favorece la atracción de capital tanto local como extranjero.
«Desde la ASI consideramos que este escenario proyecta una base sólida para el crecimiento económico en 2026, fortaleciendo el empleo formal y ampliando las exportaciones», subrayó la asociación en su posicionamiento. En esa línea, el presidente de la gremial, Jorge Arriaza, afirmó que «durante 2025, la industria salvadoreña ha evidenciado una recuperación sostenida de su actividad productiva, reafirmando su papel estratégico como uno de los principales motores del crecimiento económico, la generación de valor agregado y la articulación de encadenamientos productivos en la economía nacional».
El optimismo del sector industrial se da en un contexto en el que el FMI confirmó que la economía salvadoreña se está expandiendo a un ritmo mayor al previsto inicialmente. Pedro Torres, jefe de misión del organismo para El Salvador y quien lidera las conversaciones sobre la segunda revisión del acuerdo de 40 meses en el marco del Servicio Ampliado del FMI, señaló que este desempeño responde a una mayor confianza, récord de remesas y una inversión dinámica. «La economía se está expandiendo a un ritmo más rápido de lo previsto, gracias a una mayor confianza, récord de remesas y una inversión pujante», indicó.
El funcionario del FMI también resaltó el compromiso de las autoridades salvadoreñas con la consolidación fiscal. De acuerdo con el organismo, la meta del saldo fiscal primario para finales de 2025 avanza conforme a lo programado, mientras que el presupuesto aprobado para 2026 es consistente con una reducción adicional del déficit y una expansión del gasto social.
El plan de gasto para 2026 asciende a $10,555.5 millones, lo que representa un incremento interanual del 9.2 %. Dicho presupuesto prioriza áreas sociales como educación, salud y seguridad, que en conjunto concentran alrededor del 40 % de la inversión estatal, en línea con la estrategia del gobierno del presidente Nayib Bukele.
El FMI agregó que estos esfuerzos están respaldando la acumulación de reservas y una reducción del endeudamiento interno, además de avances en reformas para fortalecer la estabilidad financiera, el marco de resolución bancaria y la adopción de mejores prácticas internacionales en materia de prevención de lavado de dinero y financiamiento del terrorismo.
Con este panorama, la ASI reiteró su compromiso de continuar promoviendo la inversión productiva, la innovación, la generación de empleo de calidad y la ampliación de la oferta exportable, como aportes clave para un crecimiento sostenible y una mayor competitividad de El Salvador en el entorno regional e internacional.







