La Policía Nacional Civil de Guatemala (PNC) registró 9,085 denuncias de extorsión de enero a abril de 2025, un resultado que obligó al Gobierno a cambiar su estrategia de seguridad en los últimos días, donde los agentes se enfrentaron a los pandilleros en las cárceles para retomar el control.
El Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN) reveló en el Índice de Denuncias de Delitos (IDD) que la cifra representa un aumento con respecto al mismo período de 2024, cuando las denuncias ascendieron a 7,457. Cada mes de este año cerró con denuncias que superaron los 2,000 casos, siendo enero el primero en la lista, con 2,457.
El informe muestra que la tendencia es que en enero siempre se elevan las extorsiones, ya que el año pasado hubo 2,027, siendo también el mes con más denuncias.
El CIEN también detalla que solo en abril de este año hubo 69 denuncias diarias, cerrando el mes con 2,076 casos.

Wálter Menchú, analista de seguridad del CIEN, destacó en la presentación del estudio que las cifras podrían ser mayores, pues aunque tienen acceso a las estadísticas de la PNC, únicamente se basan en los reportes de aquellas personas que se atreven a denunciar.
Previo a la exposición del informe del CIEN, el 28 de mayo, el presidente Bernardo Arévalo confirmó, durante una entrevista radial, que la extorsión es uno de los principales problemas del país y que está ligado «a las maras, a los imitadores de las maras y a la falta de control que ha existido históricamente en las prisiones».
«No estamos negando el problema que existe, lo que estamos haciendo es una readecuación de las fuerzas y los comandos en el Ministerio de Gobernación para dar una respuesta adecuada al problema», aseguró el mandatario a La Red 106.1. «Sabemos que esto afecta al vendedor o a otras personas. No estamos ignorando el problema y le vamos a dar una respuesta», agregó.
La oficina de Comunicación Social del Ministerio Público (MP) compartió al periódico «La Hora» que ha surgido una nueva modalidad de extorsión en el país, en la que delincuentes se hacen pasar por clientes para reunirse con comerciantes en lugares no transitados y pedir dinero. Si la víctima se niega, no la dejan en libertad.
Sin embargo, aunque Guatemala se enfrenta a un aumento de criminalidad por las maras, Arévalo descartó que sea el principal problema de seguridad, y señaló que este es el narcotráfico.
Para el presidente, el alza de las operaciones de las bandas delictivas también se relaciona con las operaciones de seguridad en las prisiones y en los lugares más conflictivos que ha impulsado la Policía con apoyo de las Fuerzas Armadas de Guatemala.
«Las estructuras criminales están percibiendo que se les está cerrando el espacio y lo que están haciendo es empezar a reaccionar», opinó en referencia a las detenciones, las personas extraditadas a Estados Unidos, incautación de droga y eliminación de campos de producción de marihuana.
«El aparato de seguridad está avanzando», indicó.







