El Banco Cuscatlán ha acelerado su apuesta por el uso de la inteligencia artificial (IA) y recientemente desarrolló un congreso dirigido a sus colaboradores denominado «Sumérgete en la IA», donde expertos de Latinoamérica compartieron conocimientos clave sobre esta tecnología.
Uno de los ponentes destacados fue Danko Abraham, un científico de datos chileno que ha fundado y participado en varias compañías dedicadas a la IA como JhedAI y Catapulta DataTech. En declaraciones a medios de comunicación, Abraham apuntó que el evento fue el «puntapié inicial» para que el banco se posicione en los próximos cinco años como uno de los líderes en el sector financiero de la región.
«El banco lleva aproximadamente tres meses trabajando con inteligencia artificial de lleno y, en ese contexto, decidieron capacitarse. Esta fue una conferencia en la que aprendieron la importancia de esta tecnología para el banco y las personas», destacó.

Por su parte, Daniel Zaldaña, un profesional salvadoreño jefe de inteligencia artificial y manejo de datos en Laboratorios PAILL, y otros de los ponentes invitados por la empresa, indicó que la visión de la firma financiera es crear esta cultura basada en datos, que les permite tomar decisiones de negocio con mayor certeza.
«La IA no solo es una tecnología de moda, sino que se puede aplicar para ofrecer un mejor servicio en el banco», dijo.
Posibles casos de uso
Abraham explicó que uno de los usos posibles que dará el Banco Cuscatlán a la IA es la optimización de la atención al cliente.
«El cliente va a empezar a sentirse más escuchado, más comprometido con el banco, porque el banco va a trabajar con cada cliente con base en sus características», detalló.

Zaldaña también compartió otros casos de aplicación, como la reducción del tiempo de colas en el banco, haciendo un proceso totalmente digital; asimismo, la implementación de modelos de inteligencia artificial para identificar transacciones fraudulentas.
Por otro lado, se hizo mención de modelos para el otorgamiento de créditos que faciliten el acceso a la banca a sectores que no han sido atendidos tradicionalmente. Con ello, se podría ingresar en un algoritmo datos como ventas y otros elementos que usualmente no se consultan, pero que permiten identificar quién puede hacer frente a un crédito, aunque no sea una empresa grande, si no un trabajador por cuenta propia o pequeña y mediana empresa.







