El chino mandarín es el idioma que Juan Cárcamo, becario salvadoreño, estudia en la Universidad Tecnológica de Harbin, en la República Popular China, como parte de las becas que la embajada del gigante asiático en El Salvador brinda a los jóvenes que desean cursar sus primeras carreras.
«Consideré aplicar a la beca debido a mi deseo de estudiar en el extranjero. ¿Por qué en China?, primero por la amplia oportunidad de becas que ofrece la Embajada de China en conjunto con la cancillería salvadoreña y, segundo, por el alto nivel de desarrollo académico y económico que China ha llevado en las últimas décadas», dijo Cárcamo a «Diario El Salvador».
Llegó a China hace dos años con la visión de estudiar, en un primer momento, Ingeniería Ambiental; sin embargo, estudia actualmente chino mandarín.

«Originalmente, mi carrera era Ingeniería Ambiental y actualmente estoy cursando Licenciatura en Chino Mandarín en la Universidad Tecnológica de Harbin. Consideré estudiar Ingeniería Ambiental porque ya había empezado esta carrera en El Salvador; la química, ecología e ingeniería son áreas del conocimiento que me apasionan mucho. Esta carrera une estas tres áreas en una», indicó.
Asimismo, destacó que su aspiración de estudiar en la nación asiática fue motivada por las oportunidades profesionales que pueden generarse a través de su preparación académica en China.
«Consideré que mis oportunidades profesionales y de aprendizaje podrían verse beneficiadas debido al ambiente competitivo y de innovación que China ofrece. Al finalizar mi carrera, tengo la expectativa de continuar mis estudios de máster en China. Por otro lado, buscaré oportunidades de trabajo en China y otros países para seguir avanzando en mi carrera profesional», manifestó.
Como parte de la experiencia, Juan relató que ha conocido a personas de diferentes partes del mundo. Además, ha visitado diversos escenarios culturales e históricos de la nación asiática.
«Estoy en China desde hace dos años. Mi experiencia en este país ha sido de las más enriquecedoras que he experimentado en mi vida. He conocido a muchas personas de varios países en todo el mundo, incluso de países que no sabía que existían. He aprendido mucho sobre la diversidad de culturas y lenguas por todo el mundo [en especial, en Asia]. He visitado muchísimos lugares dentro de China. Siendo un país tan inmenso, con medios de transporte desarrollados y muy convenientes, aprovecho cada oportunidad para viajar. Me he adaptado a la cultura de este país a pesar de las grandes diferencias de por medio, pues esto me ha ayudado a que mi pensamiento sea más abierto y tolerante ante las diferencias culturales y de religión que uno suele encontrar como estudiante extranjero», aseveró Cárcamo.







