Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, una fecha destinada a recordar en todo el mundo la importancia de la salud mental como pilar fundamental en el desarrollo de la vida humana. Además, instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) ven en esta fecha la oportunidad de recordarle a la sociedad que el suicidio es la cuarta causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años.
Según los datos de la OMS, cada año se suicidan cerca de 703,000 personas en todo el mundo. Un aspecto particular es que, en la mayoría de los casos, el suicidio es el punto final a una historia marcada por tragedias que afectan a familias, comunidades y países enteros y que dejan marcas en la vida emocional de quienes terminan por suicidarse.
La OMS también señala que, en 2019, el suicidio fue la cuarta causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años en todo el mundo. Además, la institución deja también un dato importante a considerar: los suicidios no solo suceden en países de altos ingresos, ya que más del 77 % de los suicidios ocurridos en 2019 tuvieron lugar en países de ingresos bajos y medianos.
Causas del suicidio
La OMS asegura también que «si bien el vínculo entre el suicidio y los trastornos mentales (en particular, la depresión y el consumo de alcohol) está bien documentado en los países de altos ingresos, muchos casos se dan en personas que lo cometen impulsivamente en situaciones de crisis en las que su capacidad para afrontar las tensiones de la vida, como los problemas económicos, las rupturas de relaciones o los dolores y enfermedades crónicos, está mermada».
Ante esto, la institución siempre reitera el llamado a los gobiernos del mundo a darle un énfasis mayor a la salud mental de la población, sobre todo, tras situaciones como las vividas desde 2020 a causa de la pandemia, una situación que, según la OMS, ha elevado los índices de depresión y suicidio en todo el mundo.
La OMS también señala que «vivir conflictos, catástrofes, actos violentos, abusos, pérdida de seres queridos y sensación de aislamiento puede generar conductas suicidas». «Las tasas de suicidio también son elevadas entre los grupos vulnerables y discriminados, como los refugiados y migrantes; los pueblos indígenas; las personas lesbianas, homosexuales, bisexuales, transexuales e intersexuales; y los reclusos. El principal factor de riesgo es, con diferencia, un intento previo de suicidio», añade el informe presentado en junio de este año en la página web de la institución.
Métodos de suicidio
El informe de la OMS señala que un 20 % de los suicidios en el mundo se cometen por autointoxicación con plaguicidas, la mayoría de ellos en zonas rurales agrícolas o en países de ingresos bajos y medianos. Además, señalan que los otros métodos más comunes para ejecutar un suicidio son el ahorcamiento o los disparos con armas de fuego.
Ante esto, la institución señala que «conocer los métodos de suicidio más comunes es importante para elaborar estrategias de prevención basadas en medidas de eficacia demostrada, como la restricción del acceso a los medios utilizados».
¿Cómo prevenir el suicidio?
Finalmente, la OMS señala que es posible generar campañas de prevención del suicidio a nivel de población, iniciando por darle a la salud mental el valor que merece dentro de la sociedad y motivando a cada individuo a entender que su salud mental es una prioridad tanto como la física.
Además, la OMS cuenta con una guía de prevención del suicidio denominada LIVE LIFE («Vive la vida») en el que se recomiendan las siguientes intervenciones ante un posible caso de suicidio:
Restringir el acceso a los medios utilizados para suicidarse (por ejemplo, los plaguicidas, las armas de fuego y ciertos medicamentos).
Educar a los medios de comunicación para que informen con responsabilidad sobre el suicidio.
Desarrollar en los adolescentes aptitudes socioemocionales para la vida.
Detectar a tiempo, evaluar y tratar a las personas que muestren conductas suicidas y hacerles un seguimiento.
La OMS señala que «estas medidas se deben acompañar de intervenciones básicas como un análisis de la situación, la colaboración multisectorial, la sensibilización, la creación de capacidad, la financiación, la vigilancia, y el seguimiento y la evaluación».
«Las actividades preventivas exigen la coordinación y colaboración de varios sectores de la sociedad, incluidos los de la salud, la educación, el empleo, la agricultura y la ganadería, el comercio, la justicia, el derecho, las fuerzas del orden, la política y los medios de comunicación. Esas actividades deben ser amplias e integrales, dado que ningún enfoque puede atajar por sí solo una cuestión tan compleja», señala la OMS.







