El canciller alemán, el socialdemócrata Olaf Scholz, se mostró abierto ayer a entablar conversaciones para acelerar la organización de elecciones legislativas anticipadas antes de marzo, tras el colapso de su administración en coalición.
La crisis inició el miércoles en la noche, después de que Scholz destituyó al ministro de Finanzas, Christian Lindner, del Partido Demócrata Liberal (FDP). Ese día, Scholz argumentó que Lindner había traicionado demasiadas veces su confianza, y añadió que «ya no había bases de confianza para una mayor cooperación».
«Me vi obligado a dar este paso para evitar daños a nuestro país», aseveró el funcionario. Esa decisión provocó el quiebre de la coalición formada por los socialdemócratas de Scholz, Los Verdes y los liberales del FDP, que dirigía el país desde finales de 2021.
El fin de la colación gubernamental también se explica por las profundas diferencias entre los socialdemócratas, partidarios de reactivar la economía a través del gasto, y los liberales, que abogaban por los recortes y una estricta disciplina presupuestaria.
Tras este crítico escenario, Scholz está bajo presión para adelantar la puesta en marcha del proceso que lleve a los comicios legislativos, cuyo inicio está fijado de momento para el 15 de enero, cuando tiene previsto someterse a una moción de confianza ante los diputados.
Dado que ya no dispone de mayoría parlamentaria, hay muchas posibilidades de que pierda esa votación, lo que allanaría el camino a unas elecciones anticipadas. Según este calendario, las legislativas anticipadas no podrían celebrarse antes de marzo, pero cada vez hay más llamados a que se lleven a cabo previamente, de ser posible, en enero. Scholz pidió desde Budapest, al margen de una cumbre europea, un «debate sereno» sobre las leyes que aún puede aprobar el Parlamento, aunque su Gobierno esté ahora en minoría.
Esto «podría ayudar a responder a la pregunta de cuándo es el momento adecuado» para una moción de confianza que desemboque en elecciones anticipadas, añadió. De esta manera, dejó entrever la posibilidad de adelantar la fecha de la moción de confianza si los partidos de la oposición, encabezados por los conservadores, accedieran a apoyar determinados proyectos de ley pendientes.
Tras la salida del ministro de Finanzas, la mayoría de los liberales abandonó el Ejecutivo, con la excepción del ministro de Transporte, Volker Wissing, quien anunció que se queda, pero que abandonará su partido. El jueves, tras el despido de Lindner, el canciller nombró a Jörg Kukies, de 56 años, nuevo ministro de Finanzas. La caída del Gobierno llega en un mal momento para Alemania, que atraviesa una grave crisis industrial.







