El Centro de Investigación y Desarrollo en Salud (Censalud) de la Universidad de El Salvador (UES) apuesta por una innovación tecnológica y científica que combata al zancudo que transmite el dengue, por lo que un equipo de investigadores analiza desde los modernos laboratorios del centro.
El proceso se hace por medio de la prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR). Uno de los aspectos innovadores es que no se investiga la carga viral en pacientes infectados, sino si los zancudos tienen el virus en su ácido ribonucleico (ARN) y pueden transmitirlo por medio de la picadura a la población.
El coordinador del laboratorio de biología molecular del Censalud, Stanley Rodríguez, explicó que todo el proceso, iniciando desde la recolección de zancudos hasta obtener los resultados de la PCR, demoran entre 12 a 24 horas.

«El estudio trata sobre el diagnóstico molecular del dengue, en este caso no en pacientes, sino en vectores. Esto permitirá detectar el virus en los vectores antes que lleguen a los pacientes. Podremos elaborar mapas de riesgo para saber dónde anda circulando el virus y poderle avisar a las autoridades y a los tomadores de decisiones», explicó el investigador.
Según se detalló, el equipo escoge zonas geográficas específicas, recolecta los zancudos, principalmente entre las 6 y 8 de la mañana, luego llevan las muestras al laboratorio y hacen las pruebas, que puede tener una duración de hasta 7 horas.
Al tener los resultados, se determina si las muestras de esa zona geográfica tienen el virus y así las instituciones como el Ministerio de Salud (Minsal) puedan desarrollar las campañas de fumigación, entrega de larvicidas o destrucción de criaderos de zancudo.
«Si de las muestras que tomamos hay alguna con carga viral en una determinada colonia nosotros podemos decirle al Ministerio de Salud que en esa colonia hay zancudos con dengue y así pueden tomar una mejor decisión más rápido», agregó.
El objetivo de este tipo de investigaciones incluye tener datos más tempranos y certeros sobre la conducta que presenta la enfermedad. «Ya no queremos estar apagando incendios, queremos adelantarnos a esos incendios», dijo el investigador Rodríguez.
El tener los resultados rápidos es un factor importante, ya que la vida promedio del zancudo transmisor del dengue ronda hasta los 21 días, derivando en que, si se detecta con prontitud, puede eliminarse más rápido y cortar su ciclo.
«El zancudo, con su proceso de adaptabilidad para sobrevivir, puede estar hasta 3 semanas durante ese tiempo pica e infecta el virus. Si, por ejemplo, nosotros lo detectamos en el día 1, su ciclo se puede cortar y así confirmamos que ya no habrá más casos. Esa es la ventaja de esto; ya no necesitamos estar revisando a los pacientes infectados, sino a los zancudos con el virus antes que lleguen a picar», agregó.
El director de Censalud, Carlos Buendía, destacó que el centro de investigaciones cuenta con muy buenas relaciones con el Minsal, por lo que esto permite compartir información en ambas vías, actualizando datos más rápidos y obteniendo resultados más precisos.
«Estamos trabajando de la mano del Ministerio de Salud, somos aliados estratégicos. Al tener más información, nosotros le compartimos al ministerio los datos, y a la vez ellos nos comparten estadísticas que han recolectado. Esto es lo que permite un cruce de datos más inmediato», agregó.

Buendía dijo que precisamente el manejo de datos en ambas vías permite que investigaciones como la que están desarrollando puedan fortalecerse, ya que se tiene una mayor cobertura.
Dentro de las investigaciones sobre carga viral en vectores de dengue, el director agregó que cuando el Minsal detecta casos de pacientes con la enfermedad, pueden acudir a hacer el muestreo para determinar si los zancudos aún están con el virus, establecer un mapa de riesgo y determinar la tendencia y expansión de la enfermedad en esa zona.
Ambos profesionales coinciden en que la educación juega un aspecto fundamental en cualquier enfermedad y se vuelve precisamente una cura preventiva sin necesidad de recurrir a acciones más elevadas.
«Hace mucho tiempo se nos decía que el zancudo (hembra) solo picaba de noche y solo vivía en aguas limpias. Ahora la evidencia científica demuestra que no es así, que el zancudo, si puede picar de día, puede vivir en aguas sucias y no estacionarias y, aun así, tener la carga viral», explicó el investigador Stanley Rodríguez.
Mientras que Buendía aseveró que las campañas educativas en escuelas o en lugares públicos ayudan significativamente porque la población conoce los riesgos, los síntomas de la enfermedad y puede buscar ayuda médica más rápida.
«Cuando la gente está informada y educada, sabe que no todos los dolores de cabeza, las fiebres pueden ser dengue. La información es importante porque en redes sociales se encuentran tantas cosas y pueden no ser ciertas. Si la población sabe los riesgos que tiene el dengue, por ejemplo, busca ayuda al sentir los síntomas», concluyó.







