Con un colorido desfile desde la entrada de la ciudad, acompañado de bandas de paz, comenzaron las actividades conmemorativas del 186.º aniversario de la batalla del general Francisco Morazán.
La actividad se desarrolló este jueves en la mañana en El Campanario, ubicado en el casco urbano del distrito de San Pedro Perulapán, en Cuscatlán Norte.
El acto oficial fue presidido por el vicepresidente de la república, Félix Ulloa; el alcalde Carlos Sánchez; el gobernador Eduardo Alas; los diputados de Cuscatlán, Janeth Molina y Jónathan Hernández; el embajador de Honduras en El Salvador, Taiff Sandoval; y la comunidad educativa.

A su llegada, el vicepresidente visitó a san Pedro apóstol en el templo local, donde el párroco Carlos Mario Sánchez le mostró un impacto de bala en la imagen. Sánchez dijo que es una muestra de la batalla de 1839, cuando, según la historia, un soldado de las fuerzas del entonces presidente hondureño Francisco Ferrera le disparó al confundirla con un combatiente de Morazán.
La imagen es muy venerada por los sampedranos, y data de 1600, está hecha de madera y aún conserva incrustada la bala a la altura del pecho. Según el párroco, podría considerarse una de las artes religiosas más antiguas y la prueba más grande de lo que libró el general.
Incluso se cree que el santo intercedió para que con solo 600 hombres Morazán derrotara en dos horas a un ejército de más de 1,500 soldados, lo que lo convirtió en un símbolo de fe e identidad nacional.
El vicepresidente, junto con las demás autoridades, colocó una ofrenda floral en la estatua de Morazán, y destacó el legado que dejó a los pueblos centroamericanos.
«El espíritu de Morazán nos inspira a todos, y por eso venir a este campanario implica reconocer que el sueño de Morazán sigue vivo y es una guía para alcanzar la unión centroamericana», expresó Ulloa.







