A pesar de que en las últimas semanas la salida de dos de sus miembros puso a Cradle of Filth en boca del mundo del metal, musicalmente hablando la banda británica demostró la razón por la que son considerados como unos referentes indiscutidos del metal gótico, sinfónico y extremo.
Capitaneados por toda la furia de su vocalista Dani Filth, ofrecieron un potente show a los salvadoreños reunidos en el gimnasio Adolfo Pineda de Santa Tecla, quienes fueron parte de la «misa negra», la cual incluyó vestuarios extremos, una atmósfera envolvente y puesta en escena muy característica de Cradle.
Desde «To live Deliciously», material de su más reciente álbum, «The Screaming of the Valkyries», la banda advirtió el demoledor show que se vendría en la siguiente hora y media, cargada de muchos rifs sinfónicos potentes junto a himnos oscuros como «Nymphetamine» y «Her Ghost in the Fog» o «Cruelty Brought Thee Orchids».

No hubo forma de quedarse de pie y solo observar, la potencia contagiaba y los asistentes retroalimentaban con el clásico mosh pit, las luces de sus celulares que daban el brillo dentro de ese mar de camisas y chaquetas negras. Y es que el caos se apoderó de los asistentes con la segunda canción del concierto, la pegadiza «The Forest Whispers My Name», suficiente para hacer un caos la duela del gimnasio tecleño.

De esta manera, Cradle of Filth demostró que no pierde su esencia y sigue siendo esa gran banda llena de belleza oscura y entrega total en el escenario.

Previo al show de Cradle, los colombianos de Gaias Pendulum y la banda local Auré, abrieron la noche de metal extremo en la duela del Adolfo Pineda tecleño.







