A mediados de octubre del año pasado, una avería en la termoeléctrica Antonio Guiteras, la más grande de Cuba, dejó a la isla sin electricidad durante cuatro días.
Esa misma instalación sufrió otra avería que cortó la electricidad a todo Cuba en diciembre de 2024 y un mes antes el paso del huracán Rafael también dejó sin energía a la isla, donde viven unos 10 millones de personas.
En la nación caribeña hay ocho termoeléctricas con 20 bloques de generación, aunque solo 16 están disponibles.
Los apagones tienen un impacto directo sobre la economía cubana, que de acuerdo con cifras oficiales se contrajo 1,9 por ciento en 2023 y las autoridades cubanas reconocieron a mediados de noviembre del año pasado que la economía no crecería.
Para el Gobierno de Cuba, la recuperación del Sistema Eléctrico Nacional es una prioridad, como señaló hace unos días el primer ministro Manuel Marrero durante una reunión de trabajo en el Minem.
El país caribeño impulsa un programa de instalación de parques fotovoltaicos con tecnología china, que a fines de este año debe aportar 1.200 megavatios (MW).







