En un encuentro donde el conocimiento se mezcló con la pasión por la vida marina, El Salvador se hizo presente. Durante el XIV Congreso de la Sociedad Española de Cetáceos (SEC), celebrado en la Ciudad de Barcelona, los biólogos Paula Cabanilles (española) y Melvin Castaneda (salvadoreño) armados con datos, proyectos y un profundo compromiso, llevaron la voz de los cetáceos que visitan el país a un escenario global, donde científicos, conservacionistas y educadores se congregaron para tejer redes de colaboración para proteger a estos habitantes del océano.
La SEC, un faro de esperanza para los mamíferos marinos desde 1999, abrió sus puertas a un diálogo enriquecedor, donde la ciencia y la experiencia se entrelazaron para iluminar el camino hacia la conservación.
Los biólogos, con sus proyectos bajo el brazo, se sumergieron en un mar de ideas, compartiendo los esfuerzos que El Salvador realiza para proteger a las ballenas jorobadas, delfines y demás criaturas marinas.
Un intercambio que trasciende fronteras
La participación salvadoreña no fue solo una presentación de proyectos, sino un intercambio de experiencias que trascendió fronteras. Melvin destacó la oportunidad de aprender de otros expertos y establecer colaboraciones que impulsarán la conservación en el país.
«Ha sido una oportunidad única para compartir con el mundo los esfuerzos de conservación de la naturaleza y de apoyo a las comunidades locales que, como país, desarrollamos en El Salvador. En segundo lugar, en estos eventos encontramos a otros especialistas y otras organizaciones que trabajan en proyectos similares por lo cual podemos encontrar ideas, apoyo y colaboraciones para mejorar nuestras iniciativas o participar en otras propuestas», afirmó.
Fruto del encuentro, nació un proyecto colaborativo en el mítico Mar de Alborán y el Mediterráneo (entre España, Marruecos y África), uniendo fuerzas con la Asociación En Acción por el Mar, para estudiar a los gigantes rorcuales comunes y a los ágiles delfines.
«Los rorcuales comunes son la segunda ballena más grande del mundo llegando a medir hasta 23 metros. También investigaremos sobre las poblaciones de delfines de la región, para apoyar las acciones de atención de fauna marina varada, recoger desechos sólidos flotantes y para desarrollar acciones de educación ambiental con diferentes grupos de personas de la ciudad de Almería y los alrededores», explicó el biólogo salvadoreño.
Paula, quien ha realizado su investigación en El Salvador y México, resaltó la magia de estos congresos, donde los científicos se encuentran cara a cara, intercambian ideas y construyen una comunidad global de conservacionistas, además de compartir las investigaciones con el público en general. «Al hacerlo, no solo damos a conocer nuestra labor, sino que también recibimos comentarios valiosos de nuestros compañeros, ideas nuevas y perspectivas diferentes que pueden mejorar muchísimo nuestras investigaciones. Es como si cada presentación fuera una semilla que, gracias a las aportaciones de los demás, tiene el potencial de crecer mucho más […] Y lo mejor de todo es que de aquí siempre surgen colaboraciones. Eso es fundamental, sobre todo en el caso de los cetáceos, que recorren miles de kilómetros y no entienden de fronteras. Para protegerlos de verdad necesitamos trabajar juntos», dijo.



La clasificación para llegar al congreso
El proceso de selección de proyectos para participar en el XIV Congreso de la Sociedad Española de Cetáceos inició con la publicación de las bases el 28 de junio de 2024, a través de la página web y redes sociales de la SEC. Los interesados debían presentar un resumen de su proyecto científico o ambiental antes del 10 de septiembre, con opciones de una exposición oral de 15 minutos o presentar un póster impreso, el cual debían explicar a quienes se acercaran a observarlo.
«El proceso de clasificación inicia con la revisión de las bases para escribir el resumen del trabajo que pretendemos presentar. Es decir, que debemos contar con una idea, encontrarse o haber culminado con un proyecto científico o ambiental en el área de la conservación y protección de los cetáceos que incluye a las ballenas, delfines y a las marsopas», detalló Melvin.
Este congreso está abierto a cualquier interesado en el estudio de los cetáceos. En el caso de El Salvador, es la primera vez que se presenta, no solo al congreso, sino que un estudio enfocado en la protección de estos habitantes marinos.
En el caso de Melvin, a través de un póster, presentó el Programa Nacional de Conservación de Cetáceos de El Salvador (PNCC), un esfuerzo conjunto del gobierno, organizaciones civiles y comunidades locales.
«En el trabajo que presenté están las acciones que el PNCC ha realizado desde el año 2020. El programa está liderado por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), pero integrado por 5 organizaciones civiles en una Mesa Nacional de Conservación de Cetáceos. El programa no cuenta con un presupuesto asignado, las organizaciones y los técnicos trabajan ad honorem y gestionan, ejecutan y divulgan el trabajo cuando las posibilidades lo permiten», indicó.
El programa está divido en cinco subprogramas que abarcan desde la investigación y la educación ambiental hasta la atención a varamientos y el turismo responsable, estos son:
- Subprograma de investigación y monitoreo
- Subprograma de educación ambiental y divulgación científica
- Subprograma de Atención a cetáceos varados y enmallados
- Subprograma de gobernanza para la conservación
- Subprograma de turismo responsable
Por su parte, Paula presentó avances de su tesis doctoral sobre la dinámica migratoria de las ballenas jorobadas en el Pacífico mexicano y centroamericano, utilizando la foto-identificación, la genética y la telemetría satelital.
«Esto nos ayuda a priorizar la protección de las poblaciones más vulnerables. Por ejemplo, la población de ballenas centroamericanas (la que llega hasta El Salvador) es más pequeña y está en mayor riesgo, por lo que cada individuo y cada cría son esenciales para su recuperación y bienestar», sostuvo.







