El Museo Forma, Antonio Bonilla y Dagoberto Nolasco crearon una atmósfera que hace mucho tiempo no se disfrutada en el mundo de la plástica, al permitir que los visitantes apreciaran intensas y hasta enormes piezas que han creado.
Desde el recibidor de la antigua casona hasta llegar al enorme salón principal, los artistas compartieron lo mejor de su técnica, sus miedos, su visión de lo humano, la sátira, lo ridículo y hasta lo espantosas que pueden ser las personas.
Los cuadros de Nolasco no tienen año de creación, pero su técnica y detalles delinean a un maestro. Bonilla, por su parte, presentó cuadros del 2023, muy recientes, pero el inconfundible feísmo que lo ha distinguido por años estuvo presente en sus piezas. Es el mismo Bonilla, pero se ha decantado por el dibujo y la tinta.
«En Bonilla es una temática humana, política, siempre muy social, muy crítica, satírica a la vez, y trata de colocar en perspectiva la experiencia del ser humano y cómo es el ser humano en sociedad. Nolasco aborda, sobre todo, el proceso de evolución que tiene el ser humano, ambos abordan al ser humano como individuo», comparte Dulce Muñoz, administradora del Forma y quien junto a Antonio Grande se ocuparon de la museografía.
«Dos artisaurios en vías de extinción» se llamó la exposición. El nombre se relaciona a que los artistas son los únicos que quedan de su generación y eventualmente desaparecerán.
Para la muestra, ambos crearon un cuadro inspirado en los temas de la prehistoria y la extinción, los cuales fueron colocados junto a afiches con fotos y datos de la trayectoria de cada uno.
En el cuadro de Nolasco destaca un feroz Tiranosaurio Rex con pinceles en las garras. Por su parte, Bonilla se inspiró en sí mismo: de la cintura para abajo su cuerpo es de dinosaurio, de la cintura para arriba es un autorretrato con un Bonilla de barba blanca, un pincel en la mano derecha que intenta alcanzar el caballete que tiene enfrente, mientras en la izquierda carga una botella de cerveza.
«Lo de Bonilla es una obra altamente retratística, no ha habido una muestra en la cual él se haya retratado tanto, se ven muy personales las piezas en las que está. En el caso de Nolasco podemos hablar sobre el tema de lo técnico, la necesidad de ensalzarse en una destreza técnica, en el manejo de la tinta, sobre todo como artista-dibujante», añade Muñoz.
En total, se presentaron 46 piezas (23 de cada uno). Nolasco recrea en diversas piezas los relojes, las escaleras y las mariposas, algunas de estas últimas son Monarca, coloridas y al vuelo, pero otras mariposas son tenebrosas y en las alas se repiten calaveras.
De Bonilla destaca el tríptico «El burdel del ángel exterminador», de seis metros de base y dos de alto, en verdad enorme, el cual obliga a recordar los murales que ha heredado al país.
«Ambos son artistas muy figurativos y tratan de abordar la experiencia de lo humano desde una perspectiva muy personal. Uno es de una perspectiva que ha sido caracterizada como feísmo en otras muestras; por otro lado, Nolasco es un artista más simbolista», indica la administradora del Forma.

ANTONIO BONILLA
Nació el 9 de abril de 1954 en San Salvador. A los 14 años se dedicó al arte.
Inició sus estudios de arquitectura en la (UES), carrera que abandonó por su inclinación por la pintura, incursionando como artista autodidacta, perteneció al grupo de pintores formado por Napoleón López, Ricardo Ramírez y Edmundo Valencia. Comenzó a exhibir sus obras en 1972, luego emigró cuatro años a México hasta 1980.
Bonilla incluye en sus obras la pintura, el dibujo, grabado y escultura. Es considerado por pintores de renombre como el «maestro del feísmo». Pinta con óleo, acrílico y acuarela sobre canvas o madera en formatos de retablo.
Las temáticas seleccionadas para sus pinturas hacen referencia a la destrucción del hombre por el hombre desde un punto de vista contestatario, sarcástico y de humor negro, insertando en ellas el expresionismo y el surrealismo, con elementos del arte precolombino, en ocasiones recurre a la sátira. Sus obras tienen un toque de irreverencia en su estilo, reflejando abiertamente una serie de tabúes, prejuicios y falsas moralidades que significan una burla al verdadero «salvadoreñismo». (Tomado de EcuRed)

DAGOBERTO NOLASCO
Nació en Ciudad Delgado, San Salvador, el 5 de enero de 1956. Es dibujante autodidacta, ex-estudiante de arquitectura y filosofía en la Universidad de El Salvador (UES).
Reconocido pintor que ha dejado plasmada en sus obras paisajes sobre el realismo salvadoreño, tocando temas de crítica y denuncia social como la guerra, la corrupción, el aborto, la desesperanza, la muerte, la violencia y el amor. Realizó varias exposiciones individuales entre las que se destacan las retrospectivas en Canadá y El Salvador. En 1991 participó en la Primera Bienal Internacional de Valparaíso, Chile.
Sus obras han sido expuestas en colectivo o individual en países como México, Estados Unidos, República Dominicana, Puerto Rico, Italia y Canadá.
Obtuvo el primer premio en el Tercer Certamen Anual de Pintura patrocinado por una cigarrería en 1971. Se le otorgó el primer lugar en el Certamen Estudiantil de Artes Plásticas a nivel de bachillerato, que auspició el ministerio de Educación en 1980. En el 2003 Concultura publica «Bohemia» que recopila los dibujos que Nolasco hizo en el 2002. (Tomado de EcuRed)






