Con ímpetu, disrupción y desconcierto, la leyenda de la plástica salvadoreña Rosa Mena Valenzuela se hace presente en la Sala de Exposiciones del Aeropuerto Internacional de El Salvador «San Óscar Arnulfo Romero y Galdámez».
En total, 16 obras de la colección del Museo de Arte (MARTE), y que han sido prestadas, engalanan la terminal aérea.
Rosa Mena fue una de las discípulas del maestro Valero Lecha y desde 1960, cuando tuvo su primera exposición, su nombre no dejó de significar en la escena pictórica del país y luego en el extranjero.
El Viceministro de Cultura, Eric Doradea, se refirió a la artista como una mujer precursora de la plástica nacional, «una artista con estilo propio», durante la inauguración de la exhibición, que está dispuesta al público viajero desde este 26 de julio hasta el 30 de octubre, y lleva por nombre «Rosa Mena Valenzuela: el expresionismo psicológico y espiritual».
«La artista de esta exposición es considerada la embajadora del expresionismo de El Salvador y no es para menos. Ella, en su ímpetu personal y sus continuas contradicciones estilísticas y conceptuales, logró plasmar obras pictóricas de peso internacional. Su obra formó parte de las 63 obras del proyecto Iberoamérica Pinta, una exposición itinerante internacional con la que la Unesco cerró el siglo XX», expresó el Viceministro Doradea.
En esta selección internacional de Iberoamérica Pinta, de El Salvador solo participaron Rosa Mena, Carlos Cañas y Salarrué.
Rosa Mena nació en 1924 y «fue una artista adelantada a su tiempo», señala Astrid Bahamond, directora Nacional de Museos y Salas de Exposición del Ministerio de Cultura, y curadora de la muestra que ahora se exhibe en el aeropuerto.
Bahamond destaca de la artista «la valentía, la audacia de una pintora como ella en los años 20. Esto es solo una prueba de que se puede seguir por su sabiduría y su forma de compartirla casi gratis en su academia».
Mena Valenzuela, al igual que su maestro Valero Lecha, fundó una academia homónima de pintura y dibujo en 1973, en la que formó como solo ella lo podía hacer a varias generaciones, entre ellos a Fernando Pleités quien asistió al evento y ofrendó unas palabras a la memoria y en homenaje a la que fue su maestra.
«La gran artista Rosa Mena, y gran maestra, fue una artista de vanguardia. El arte siempre lo vio con atrevimiento y lo vio con audacia en sus técnicas y en su manera de expresarse. Su arte, resumido en una sola palabra: auténtico, auténtica ella como artista, como persona y como maestra. Nunca ella privó a sus alumnos de su conocimiento, era de una rigurosa academia, herencia de la misma academia de Valero Lecha. Ella nos decía nietos de Valero Lecha», recordó quien fuera uno de sus más queridos estudiantes.
La muestra contiene obras de diferentes etapas de la artista, algunas de los años 90 y otras años antes de que partiera del plano terrenal, en 2004.
La profundidad y complejidad del expresionismo de Rosa Mena estuvo en constante evolución, pero jamás la abandonó. Prueba de ello son los cuadros «Autorretrato», «Autorretrato de la mente», «Personajes en negro», «Los reyes católicos», y otras en tinta sobre papel como «Abuela» y «Qué divertidas son estas palomas».
EN CORTO
Las obras de Rosa Mena forman parte de la colección privada del Museo de Arte (MARTE). En la exhibición también hay fotografías de la casa y del estudio de Rosa, espacios en los que se observan sus obras.










