Con la elegancia propia de una bailarina clásica y la determinación de una artista nata, Sophia Lorena Amaya Cruz, de apenas 12 años, se ha convertido en una de las grandes promesas del ballet en El Salvador. Su dedicación y pasión por esta disciplina la han llevado a clasificar como la representante de la Escuela Ballet de El Salvador «Alcira Alonso» en el prestigioso Festival Internacional de Ballet de El Salvador (FIBES), cuya décima cuarta edición se está celebrando en San Salvador desde el pasado de 26 de julio, y concluirá este fin de semana del 2 y 3 de agosto de 2025 con la presentación de bailarines internacionales.

El festival, uno de los eventos más importantes del arte dancístico en la región, reúne a destacados maestros y jurados internacionales provenientes de Brasil, México y Cuba, y convoca a jóvenes talentos de diversas nacionalidades para participar en talleres intensivos, certámenes técnicos y galas junto a estrellas internacionales del ballet.

Sophia, una niña dulce y reservada pero de firme carácter artístico, comenzó su recorrido en el ballet a la temprana edad de tres años. Inspirada por dos reconocidas figuras de la danza nacional, Lucía Figueroa y Diana Figueroa, Sophia recuerda con cariño cómo ambas la sorprendieron al colocarle un tocado de «El Lago de los Cisnes» sobre su pequeña cabeza, un gesto simbólico que marcó el inicio de su historia con el ballet. Para su participación en el FIBES, Sophia ha sido preparada directamente por la maestra Lucía Figueroa.



Pero su mayor inspiración ha sido Doña Alcira Alonso, la legendaria coreógrafa y maestra que da nombre al festival. Sophia tuvo el privilegio de conocerla y ser evaluada por ella en sus primeros pasos dentro del arte, consolidando desde entonces una conexión profunda con la danza y sus valores: disciplina, entrega y pasión.

Actualmente, Sophia forma parte activa de la Escuela Ballet de El Salvador, donde ha crecido bajo la dirección del maestro Orlando Jarquín, a quien llama cariñosamente «míster Orlando». Gracias a la confianza y el acompañamiento de su maestro, Sophia ha tenido la oportunidad de participar en diversos montajes y puestas en escena, donde ha demostrado su talento y compromiso con esta exigente disciplina artística.

En esta nueva edición del FIBES, Sophia está desarrollando un proceso de tres fases: talleres intensivos de danza de carácter y ballet, un certamen competitivo que incluye participantes nacionales e internacionales, y finalmente las galas, donde compartirá escenario con figuras provenientes de México, Cuba, Macedonia, Panamá, Brasil, entre otros países. El evento culminará con una gala de clausura y ceremonia de premiación.

Además de su formación artística, Sophia cursa sus estudios en el Liceo Francés, donde combina su rendimiento académico con el rigor del entrenamiento en ballet. Su rutina diaria está marcada por el estudio, las tareas escolares y largas jornadas de ensayo, una muestra clara de su madurez, perseverancia y amor por el arte.

«Para mí, el ballet es arte, es disciplina, pero también es lo más bello que hago», afirma Sophia con una sonrisa que refleja su entusiasmo. Esta será su tercera participación en el FIBES, y aunque reconoce el reto que representa, se siente emocionada de volver a presentarse y orgullosa de poder representar a su colegio, a su escuela de ballet y, sobre todo, a sus padres, quienes han sido su mayor apoyo.

La historia de Sophia Lorena es también la historia de un país que cree en su juventud y en el poder transformador del arte. Su participación en el FIBES 2025 es un ejemplo de que la excelencia en la danza sigue floreciendo en El Salvador y que el legado de grandes maestros, como Alcira Alonso, continúa inspirando nuevas generaciones de artistas.

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