El arte y la cultura salvadoreña inspiró a la diseñadora e ilustradora Gabriela Morán a lanzar su línea de prendas de vestir y artículos de colección con paisajes, gastronomía y monumentos emblemáticos de El Salvador.

En 2021 presentó su colección Mi Tierra, y para 2025 ha lanzado Nostalgia, que evoca sabores, tradiciones y lugares simbólicos o representativos.

De su ingenio y por el orgullo por su país han surgido piezas únicas, expresadas en camisas, bolsos, cojines, llaveros, stickers, postales. Ahora está pensando en otras prendas como salidas de baño y ropa para niños.

Inició su emprendimiento ofreciendo sus productos en mercaditos y exposiciones culturales, pero ahora tiene su tienda Tzununi Store, ubicada en la Casa Cultural Xoxoctic, en la Colonia Las Mercedes de San Salvador.

Tzununi proviene del quiché y significa colibrí, que es un ave símbolo de belleza, libertad y conexión espiritual en muchas culturas mesoamericanas, explica Morán.

Todo hecho en El Salvador

Para desarrollar esta línea de productos, Morán recurre a su imaginación y a sus habilidades con el diseño. «Lo trabajo en digital, hago los bocetos, luego se hacen las pruebas en color y la impresión en la tela. Después va la confección. Es un proceso ordenado», explica la diseñadora, quien recalca que todo se hace en El Salvador y quien compra sus productos «no compra solo una camisa, sino una pieza única».

«Soy diseñadora gráfica y parte del trabajo es entender y aplicar ciertos conceptos a diferentes productos, no necesariamente tiene que ser siempre un lienzo. Mi base de estudio ha sido el diseño, que ayuda a entender más la idea de una ilustración y poderla aplicar en este caso a una superficie», expone.

De su imaginación surgen camisas ilustradas con granos de café, la recolección del que fue llamado el grano de oro hasta la taza humeante con esta particular bebida.

Personajes míticos como la Siguanaba, el Cipitío, los viejos de agosto, la gigantona de Jocoro; playas, volcanes, lagos, y monumentos emblemáticos como el Palacio Nacional, el Teatro Nacional y la plaza del Divino Salvador del Mundo son parte de su colección.

«Con mi habilidad del dibujo e ilustración he podido aplicarla y ampliarla hasta el punto de crear productos que realcen el concepto de El Salvador y lo que significa ser salvadoreño”, agrega.

Los precios, considera, son accesibles, tomando en cuenta que son piezas únicas. El costo de las camisas ronda los $25; los bolsos, $20; los cojines, $20, y los stickers son a $1.50 cada uno.

«Mis productos llevan elementos que evocan la parte nostálgica y los pensamientos que conllevan a recordar la plaza del pueblo, los sabores de mi tierra, las fiestas patronales, tradiciones. También hay inspiraciones en el café, donde la parte cultural va desde recoger los granos hasta la producción y venta. El árbol de mango de mi abuelo, lo incluyo en mis piezas para transmitir lo que es un salvadoreño», concluye.

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