Las celebraciones agostinas están regidas por el calendario litúrgico de la Iglesia Católica. El 6 de agosto es la Transfiguración de Jesucristo, ocurrida en el monte Tabor, en Palestina.
Un texto bíblico señala ese acontecimiento: «Llegando Jesús al pie del Monte Tabor, el Señor escogió a tres de sus discípulos: San Pedro, Santiago y San Juan» para que fueran testigos de uno de sus momentos más gloriosos.
En la cima del monte, Jesús se transfigura y el relato dice que «sus vestiduras se volvieron radiantes como la luz y más blancas que la nieve, y una voz en lo alto dijo: Este es mi hijo amado, en quien tengo todas mis complacencias, a Él escuchad».
En abril de 1525 se funda la ciudad de San Salvador. En esa época era tradición que los gobernantes de las nuevas tierras descubiertas en América donaran la imagen patronal.
Fue así que en 1546 (21 años después de fundarse la ciudad capital) que la imagen del Divino Salvador llegó al país.

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Fue el emperador Carlos V de Alemania y I de España quien donó al patrono de la ciudad y del país, y con ello aumentó el fervor religioso.
Se tienen registros que desde la época colonial se llevaban a cabo actos solemnes para honrar al Salvador del Mundo.
Algunos señalan que en la llamada Ciudad Vieja, en La Bermuda, fueron las primeras celebraciones.
Al parecer con un desfile cívico-religioso se celebra la fecha, el cual era encabezado por un banderín que contenía el escudo del rey de España o que simbolizaba al mismo emperador.
Con el paso del tiempo las celebraciones en honor al patrono del país han cobrado auge y se han vuelto muy populares, denotando, en parte, la dominante presencia de los creyentes católicos, es decir, el catolicismo se perfila como la religión mayoritaria.
Si bien la tradición católica señala que el 6 de agosto es el Día de la Transfiguración, en el país los actos se llevan a cabo el día 5.

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En esa fecha, en tiempos normales, sale en procesión una de las imágenes del Divino Salvador del Mundo y se lleva a cabo la transfiguración, es decir, a la imagen se le cambian sus vestimentas de colores (rojos, amarillos o azules) por unos blancos para representar justamente lo que señale el pasaje bíblico sobre el monte Tabor.
El día 6 ya ha ocurrido la transfiguración, no obstante, en catedral metropolitana se lleva a cabo una misa solemne y pública, donde participan los jerarcas de la Iglesia Católica, así como los sacerdotes de las diferentes diócesis en todo el país.

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En 1777, el artista Silvestre Antonio García, de orden franciscana, esculpió una imagen del Divino Salvador, que es la que ahora recorre en procesión cada 5 de agosto la ciudad capital.
Esta imagen es la que los salvadoreños llaman de forma cariñosa «El Colocho», en alusión a la forma de su pelo.






