¡Sabor! El cubano Pablo Ávila puso sazón al encuentro de béisbol de este jueves entre El Salvador y Cuba en el remozado Estadio Saturnino Bengoa. 

El caribeño de 56 años llegó agitado al partido, pues venía directo del aeropuerto, pero el cansancio no le importó y de inicio a fin ondeó con toda fuerza la bandera de estrellas e hizo sonar un pito en todo el recinto.

«Ajá, creían que no iba a venir, vea. Pues aquí estoy», les dijo a los seleccionados cubanos.

Además, sus pasos de baile al son de la salsa y los gritos de apoyo a su equipo con el acento cubano inconfundible lo convirtieron en la figura indiscutible del estadio.

«Vengo de Estados Unidos, pero apoyo al equipo cubano donde sea que vaya: Centroamericanos, Panamericanos, Mundiales. Acabo de venir de Japón y Taiwán, del clásico. Así que ya sabe, a donde sea que vaya el equipo cubano ahí estaré», comentó el carismástico latino a este medio.

Ávila es un cubano fiel. Nació en la provincia de Holguín, pero migró a Estados Unidos donde trabaja como camionero, sin embargo, su corazón es para la tierra que lo vio nacer.

«Cuando se acabe la participación de Cuba, me voy a trabajar para ahorrar e irme a los Panamericanos a Chile», afirmó.

Por otro lado, comentó su deseo de conocer y estrechar la mano del presidente Nayib Bukele.

«Acabo de llegar a El Salvador. Donde me estoy quedando es una maravilla, y todos la gente ha sido muy familiar y gracias al presidente Bukele que dice que es un país seguro estamos bien. He escuchado de El Salvador y por eso estamos aquí. Espero una sorpresa con Nayib Bukele, una foto con él», aseguró.

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