En el arranque preparatorio de cara a los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe 2023 en el seno de la Azulita sub-22 se respira ilusión y se tejen tantos sueños colectivos como individuales por parte del cuerpo técnico y sus pupilos.
La justa que vuelta a la capital salvadoreña 21 años más tarde, dejo una vara bastante alta en el fútbol ya que esa fue una de las preseas que El Salvador vio reflejadas en el medallero y es repetir esa hazaña la que persigue el técnico Edgar Henríquez y los muchachos que estaban quizá en brazos algunos o no habían nacido en aquel histórico 2002.
«Cuando hay un antecedente que demuestra que fue posible, eso genera ilusión. Vamos a buscar la manera de estar en el medallero, darle una alegría a la gente y creo que los chicos también están en la misma sintonía» dijo el profesor Henríquez quien aseguró que ha tomado el reto con muchísima ilusión.
Eso sí, el míster cree que hay muchísimo trabajo por delante por hacer, que se debe trabajar fuerte y aprovechar la condición de local
«Vamos a ser protagonistas, intentaremos serlo. Dios quiera que podamos estar ahí luchando por una medalla» manifestó Henríquez quien contará con un banco de 60 jugadores para elegir el listado definitivo que estará en la justa regional del 23 de junio al 8 de julio.
Los jugadores también están en la misma sintonía y así lo expusieron en la primera práctica. «Tenemos un grupo muy bueno, varios estuvimos en el proceso sub-20 que no se pudo dar por la pandemia, pero ya nos conocemos e igual hay varios jugadores que están en primera y eso nos ayuda porque hemos cogido experiencia. Se logró en 2002 igual nosotros podemos lograrlo», confió Enríquez Rivas, jugador procedente de Firpo.
«Ya hace bastante tiempo que El Salvador no logra algo importante y ahora tenemos nosotros esta oportunidad y primero Dios podamos lograr algo bueno», expresó por su parte el delantero de Alianza Emerson Mauricio.






