El Salvador, prácticamente, se despidió del Mundial de Norteamérica 2026, con otra dolorosa derrota 0-1 en el estadio Cuscatlán, ante Guatemala, que con este resultado y el empate en Panamá, vuelve a la vida por cumplir ese sueño mundialista.

La Selecta se queda en el último lugar del grupo, con los únicos tres puntos que logró en la primera fecha y de la que nunca pudo sacar mayor ventaja, en una competencia donde ninguno de los locales ha podido ganar como local.
Con las revoluciones al máximo, producto del intenso ambiente que se vivió desde horas antes en la cancha. Por muchos considerado una situación de un «clásico centroamericano», desde que se entonaron los himnos y no hubo respeto de uno hacia el otro.

El partido era una batalla. La pelota se peleaba, no se disputaba. No había estrategias, no había librero o una idea. Los primeros minutos fueron de luchar cada pelota a muerte. Eran conscientes de que Surinam ganaba de visita a Panamá.

Fotos: Carlos Cárdenas

El Bolillo Gómez presentó cuatro variantes en el once inicial, que saltó dibujando un 4-2-3-1, con las novedades de Marcelo Díaz, Joshua Pérez, Jairo Henríquez y Nathan Ordaz, este último generando las primeras de peligro, con dos balones que recibió en su corrida que en diagonal, una se estrelló a un costado de la meta (3′) y luego exigiendo al portero Nicholas Hagen (10′).

Guatemala planteó un esquema similar, solo que se resguardaban un poco más atrás y prácticamente contragolpear. Durante el primer tiempo no realizaron ningún disparo a portería y cometieron bastantes imprecisiones, que desesperaban a los asistentes técnicos de Tena, quien nunca se paró en su área técnica. Estuvo atrás, solo observando.

La presión ejercida por El Salvador brindó un tiro libre que centró Henríquez, que cabeceó Sibrián y se estrelló en el larguero (31′), que luego Cerritos no pudo rematar.

Fotos: Carlos Cárdenas

Minutos después, una salida rápida Brayan Gil pecó de egoísta, al sacar un tiro desde la media cancha que se fue desviado, en lugar de pasar a Nathan Ordaz, quien se iba solo por la banda (34′). Los dos equipos se fueron al descanso, serios y pensativos. Durante ese período, se confirmó el empate en Panamá y se celebró, por las aficiones de ambos países, surgiendo del lado salvadoreño «¡Si se puede!».

Pero El Salvador regresó dormido. Guatemala movió el balón y con una serie de toques fue ubicando a Óscar Santís, quien sacó un remate cruzado (46′), con el que venció a Mario González.

Silencio en el Monumental, mientras los chapines explotaron en alegría e impulsaron a más a su equipo, mientras los salvadoreños no podían reaccionar y poco a poco fue apareciendo la desesperación y desaparición de algunos elementos, por culpa del cansancio dando paso a Enrico Dueñas y Rafael Tejada.

Fotos: Carlos Cárdenas

Los últimos veinte minutos Guatemala se reforzó en defensa, cedió la pelota atrás a los cucscatlecos, a quienes les fue complicado aplicarse en ataque.

A los 75′, Tejada entró al área y en una pared con Dueñas, se dejó caer en el área, que el central no sancionó.

El Salvador trató de luchar, cerró el partido presionando a los chapines, pero sin claridad frente a la meta para conseguir el empate. Los guatemaltecos lograron asegurar la ventaja, a como fuera. Al final eso funcionó.

La Selecta ahora se queda para cerrar la eliminatoria en Surinam y Panamá, en las jornadas de noviembre.

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