Nigeria acaba de ganar por quinta vez consecutiva el campeonato africano de básquetbol y las Super Halcones levantaron el trofeo por 10ª ocasión como campeonas de la Copa de África de Naciones de fútbol.
Los éxitos del equipo de fútbol llaman la atención particularmente por la disparidad salarial existente con su homónimo masculino… cuando recibe algún premio económico.
Tanto el equipo de fútbol como el de básquetbol, pese a haber sido los más exitosos del continente, han vivido en los últimos años episodios de retraso en el pago de primas o directamente no han cobrado.
Cuando las futbolistas regresaron a Abuja luego de superar a Marruecos por 3-2 en la final de la WAFCON el mes pasado, ninguna de ellas quiso responder a las preguntas de la AFP sobre si pedirían al presidente, que iba a recibirlas en audiencia, que les pagaran lo mismo que a los jugadores del equipo masculino.
Los periodistas locales presentes advirtieron que era inútil hacer semejante pregunta, ya que tiene consigo mucha carga política.
«Si hablas en contra de lo que está pasando, pierdes la posibilidad de obtener lo que te corresponde y hasta podrías ser vetada», declaró a la AFP Solace Chukwu, editor de la revista Afrik-Foot Nigeria.

Retrasos e impagos
Pese a este clima, ha habido enfrentamientos: por ejemplo, en 2021, las basquetbolistas criticaron a las autoridades por el impago de primas.
La federación nigeriana de la época negó irregularidades, asegurando que esos impagos se produjeron por errores administrativos.
Los éxitos del deporte femenino nigeriano se deben, entre otras cosas, a que con más de 200 millones de habitantes, es el país más poblado del continente, a lo que se une una gran diáspora.

El fútbol femenino también se benefició de una temprana inversión cuando la mayoría de países africanos se centraron en sus equipos masculinos, apunta Chukwu, y por ese motivo las nigerianas ganaron las primeras siete ediciones de la WAFCON, de 1991 a 2006.
Pese al reciente título continental, las jugadoras no se callaron frente a la mala gestión y el desinterés de las autoridades, aunque protestar puede tener un coste.
«Las futbolistas que lideraron o se atrevieron a protestar… corren el riesgo de no volver a ser convocadas», declaró Harrison Jalla, responsable del sindicato de jugadores.
La capitana Desire Oparanozie, ahora comentarista, perdió el brazalete luego de liderar las protestas por el impago de salarios en el Mundial de 2019 y no fue convocada para el torneo mundialista tres años después.

Las represalias no solo afectan al fútbol femenino. El exseleccionador masculino Sunday Oliseh fue apartado de su puesto tras liderar las protestas por impagos a comienzos de los años 2000.
La Federación Nigeriana de Fútbol (NFF) negó en su momento que Oparanozie hubiese sido apartada por las protestas.
Ni la NFF ni ningún responsable de la selección femenina respondió a las demandas de la AFP sobre el temor de las futbolistas a hablar.
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