Azucena Veralice Muñoz, de 46 años, es una artesana del distrito de Santiago de María, en Usulután Norte, quien en 2020 se quedó sin empleo y decidió aprender sobre el añil y emprender su negocio de ropa y accesorios hechos con esta técnica de teñido.
La emprendedora cuenta que ha tenido varios empleos, desde locutora de radio en Usulután hasta impulsadora y vendedora mayorista para diferentes empresas. En la última empresa, debido a la pandemia por la COVID-19 y al cierre de fábricas, se quedó sin empleo.

«Me tocó reinventarme, yo había aprendido mucho de ventas, pero trabajando para otros, trabajar para uno mismo es diferente. En 2021 vino un curso de añil a Santiago de María que lo estaba patrocinando gente de la diáspora y decidí meterme a aprender, nos dieron insumos y era gratuito», expresó.
Su deseo de salir adelante la hizo incorporarse al curso y desde entonces se ha dedicado a seguir aprendiendo sobre el añil, pero también sobre el desarrollo de negocios, contabilidad, redes sociales, marketing y otros temas.
«He aprendido a prueba y error, pero me enamoré del añil, de la técnica, de cómo cambia la tela, cómo se prepara el añil. Es un rubro muy difícil, cuesta que la gente lo acepte y lo compre, que le dé el valor que tiene en su elaboración única y artesanal», dijo.
Sus conocimientos en ventas eran prioritariamente como mayorista, por lo que le fue difícil darle valor a sus productos y aprender a comercializarlos al público. Ha formado parte de diversas formaciones organizadas por la Comisión Nacional de la Micro y la Pequeña Empresa (Conamype) y el Centro de Atención Especializada de Ciudad Mujer de Usulután.

Azucena ha podido obtener capital semilla de un estimado de $1,500 a través de Conamype para establecer su negocio Cuz, Vive en Añil. Actualmente tiene su punto de venta en la 7.ª avenida sur del barrio San Antonio, en Santiago de María.
Comercializa en distintas ferias de Ciudad Mujer y de Usulután Este. Azucena también recibe pedidos al 7576-0166.
«Todo el tiempo estoy formándome, desde la pandemia siempre busco algo nuevo que aprender, he aprendido macramé, pirograbado, lo básico de costura. Ahorita estoy sacando uno [curso] con Conamype de patronaje y diseño en moda, todo me ha ayudado a mantener mi negocio», indicó.

Con el fin de tener otra fuente de ingreso, ha creado un segundo emprendimiento llamado Alejitas, dedicado a la venta de antojitos y platos típicos. En este también ganó un capital de $500 de parte de otra organización.
«Todo lo que he hecho ha sido trabajando y con la ayuda de Dios. He podido sacar adelante a mis tres hijos, el mayor estudia medicina en San Salvador, mis otros dos hijos están en bachillerato y básica», añadió.






