Citi lleva 62 años operando en El Salvador y, según su máxima ejecutiva local, el país atraviesa un punto de inflexión que no tiene precedentes en la historia reciente de la institución. Ana Cristina López, directora país y jefa de banca para Citi El Salvador, describió el momento actual como «único», impulsado por una combinación de seguridad jurídica, estabilidad financiera y una narrativa de país que ha cambiado ante los ojos de los inversionistas internacionales.

«Hay un antes y un después marcado por la firma del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Eso sí ha cambiado verdaderamente la visión que tienen los institucionales sobre el país», afirmó López en entrevista con Diario El Salvador.

La ejecutiva, quien lleva 31 años en la institución y ha sido testigo de las distintas etapas del banco en la región, señaló que las calificadoras de riesgo ya asignan perspectiva estable al país, algo que contrasta con la situación de años anteriores. Para ella, ese cambio no es cosmético: refleja un patrón de predictibilidad que los mercados valoran por encima de cualquier otro indicador.

«Lo que los inversionistas quieren saber es si les van a pagar. Eso de que el país ha ido sistemáticamente cumpliendo lo que ha dicho que va a hacer es algo muy valioso», explicó.

Misiones empresariales y demanda real de inversión

López reveló que acompañó recientemente a la ministra de Economía, María Luisa Hayem, en una misión empresarial donde se reunieron con compañías que ya operan en el país y otras que evalúan ingresar. Entre las motivaciones que cita: seguridad, disponibilidad de mano de obra calificada, conectividad y un sistema financiero robusto con libre transferibilidad de fondos.

«La gente quiere venir aquí porque hay seguridad, tenés la mano de obra, tenés la conectividad, tenés un sistema financiero estable y líquido», dijo. «Y todo eso, más que uno lo diga, tiene más peso cuando lo cuentan quienes lo han vivido de primera mano», añadió. 

Mencionó como ejemplo el caso de una empresa del sector de alimentos que acaba de construir una planta en el país, cuyo testimonio considera más contundente que cualquier mensaje institucional.

El rol de Citi como puente financiero

Con una cartera de aproximadamente 250 clientes corporativos e institucionales, Citi opera en El Salvador como sucursal del banco matriz en Nueva York, sin ventanillas ni efectivo, bajo un modelo completamente digital que fue el primero de su tipo en la región del Caribe y Centroamérica. 

Atiende cuatro segmentos: conglomerados regionales con sede local, subsidiarias de multinacionales como Nestlé, Kimberly-Clark o Unilever, bancos privados locales con cuentas de corresponsalía en Nueva York, y entidades del sector público.

López destacó que esa conectividad transfronteriza es lo que distingue al banco de la competencia local. Puso como ejemplo a un cliente que procesa sus pagos desde São Paulo a través de la plataforma Citi Direct y los ejecuta en El Salvador sin necesidad de más de una persona en la oficina local.

«Esa conectividad global con presencia local es lo que más le ofrece el banco a sus clientes versus la competencia», sostuvo.

En cuanto al financiamiento del sector público, López reconoció que el gobierno ha levantado fondos en mercados internacionales bajo condiciones más favorables gracias a la mejora en la categoría de riesgo, aunque indicó que Citi no ha ganado esas licitaciones en los últimos años. Sí destacó una operación reciente con el Banco de Vivienda por $20 millones a través de un programa de financiamiento social orientado a pymes.

Ese posicionamiento actual es resultado de una transformación estructural que el banco completó en 2016. Citi vendió ese año sus operaciones de banca de consumo en El Salvador —parte de una decisión global de su presidenta ejecutiva de concentrar el negocio retail únicamente en ciertas ciudades de Estados Unidos— y reactivó su operación como sucursal corporativa. 

Perspectiva desde Nueva York

López regresó recientemente de la conferencia anual de directores nacionales de Citi en Nueva York, donde El Salvador fue objeto de interés entre sus colegas de los 95 países donde opera el banco. «Todo el mundo me quería preguntar por el país», relató. «Es una efervescencia, es como que todo el mundo está interesado por El Salvador», agregó. 

Para la ejecutiva, el mensaje es claro: el país está en un momento que hay que aprovechar. «Si seguimos como vamos, solo va a ser para mejor. Pero el momento del cambio más grande está siendo ahora», concluyó. 

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