La Comisión Nacional de Activos Digitales de El Salvador (CNAD) compartió su modelo regulatorio con autoridades y profesionales del sector financiero de Panamá durante un evento organizado por la Asociación de Oficiales de Cumplimiento de Panamá (ASOCUPA) y Crime Stoppers Latinoamérica. 

La actividad reunió a más de 200 asistentes entre oficiales de cumplimiento, abogados, representantes del sector fintech y funcionarios de alto nivel de las principales superintendencias panameñas.

Juan Carlos Reyes, presidente de la CNAD, fue el expositor principal y también sostuvo una reunión privada con la Unidad de Análisis Financiero (UAF) de Panamá, donde compartió detalles del proceso de supervisión y desarrollo regulatorio que El Salvador ha construido en los últimos años.

El mensaje central que Reyes transmitió giró en torno a un principio clave del modelo salvadoreño: concentrarse únicamente en los instrumentos que admiten trazabilidad y supervisión efectiva. «Nosotros apagamos la bulla. Nos enfocamos en cosas que pueden ser reguladas y supervisadas», señaló. 

Bajo esa lógica, El Salvador desarrolló una matriz de riesgo para los distintos instrumentos de activos digitales, priorizando aquellos con mecanismos concretos de monitoreo.

Otro pilar del modelo es el trabajo coordinado con los exchanges, plataformas que proveen a la CNAD información sobre patrones de movimiento y alertas de operaciones sospechosas. 

«Trabajando con los exchanges, podemos mantener un ojo en todo lo que se compra en el país», explicó Reyes. 

Para el presidente de la CNAD, el horizonte apunta hacia la integración de blockchain en los instrumentos financieros tradicionales, lo que ha permitido que compañías como Tether operen en el país bajo un marco regulatorio claro.

Una experiencia que inspiró a Panamá

Catherine Annette Cardoze Guardia, presidenta de ASOCUPA, explicó que la iniciativa de acercarse a la CNAD surgió de la necesidad de obtener referentes concretos antes de que Panamá defina su propio marco normativo. Para Cardoze, El Salvador es hoy una referencia ineludible en la región: su sistema lleva años en funcionamiento y está más maduro que el del resto de los países vecinos.

La dirigente destacó que el valor del encuentro estuvo en que no se trató de una exposición teórica, sino de casos reales sobre cómo funciona el ecosistema regulatorio en la práctica. 

«Pasamos de estar un poco reacios a estar más abiertos», reconoció, y anticipó que la colaboración con la CNAD continuará con nuevas iniciativas de capacitación.

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