En una reciente entrevista con Bitcoin Magazine, el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, dejó claro el cambio de postura del país frente a bitcóin (BTC). «Vamos a utilizar activos digitales para avanzar, y Donald Trump está liderando el camino. Vamos a turboacelerar la minería de bitcóin en América», dijo Lutnick, destacando el compromiso de la administración con la soberanía energética y monetaria a través de la tecnología del activo digital. 

Estas declaraciones no son aisladas. Trump firmó a inicios de este año una histórica orden ejecutiva para crear la reserva estratégica de bitcóin de EE. UU., que almacenará BTC incautado por el Tesoro como un activo de reserva nacional, sin utilizar fondos públicos. La medida es considerada por analistas como un paso sin precedentes para legitimar a la moneda digital como una herramienta geopolítica.

Trump también anunció la creación de un Almacén de Activos Digitales para custodiar otras criptomonedas incautadas, y enfatizó que Estados Unidos buscará consolidarse como la «superpotencia de bitcóin». A diferencia de políticas anteriores que promovían una regulación ambigua o restrictiva, esta nueva estrategia pone a la moneda —y no a las criptos en general— como el centro de una agenda de innovación tecnológica, independencia financiera y competitividad global.

Brian Armstrong, CEO de Coinbase, ha calificado la cumbre y las otras acciones del Gobierno estadounidense como un «momento histórico», y señaló que por primera vez un presidente estadounidense no solo reconoce la importancia de bitcóin, sino que lo integra como parte estratégica del futuro económico del país.

Mientras tanto, Lutnick remarcó que uno de los objetivos clave de esta nueva era será fortalecer la infraestructura minera dentro del territorio estadounidense, lo que incluye aprovechar fuentes de energía renovables y garantizar que la producción de bloques se mantenga en suelo nacional. «Esto no se trata solo de tecnología, sino de seguridad económica y liderazgo global», aseguró.

El giro político ha provocado entusiasmo entre los defensores de bitcóin, quienes ven en Trump un aliado inesperado que podría convertir a Estados Unidos en un bastión de soberanía monetaria en la era digital.

El precio del activo digital ha reaccionado en consecuencia, alcanzando los $109,000 el 20 de enero. Aunque ha sufrido bajas, ha encontrado un punto de sostén en los $95,000, donde se ha mantenido en los últimos días impulsado por grandes compras institucionales. El gigante de la inversión BlackRock, por ejemplo, compró el pasado martes 29 de abril $217 millones en bitcóin para su fondo cotizado en bolsa (ETF), por lo que ahora tienen en su posesión más de 600,000 BTC. 

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