El precio de bitcoin (BTC) alcanzó este miércoles un nuevo máximo histórico de $112,000, en medio de un entorno global optimista marcado por acuerdos arancelarios internacionales y la extensión de la «tregua» impositiva de Estados Unidos hacia varios países. Estos factores han reforzado la confianza de los mercados y acelerado el flujo de capital hacia activos como el bitcóin.
La ola de inversión institucional no se detiene. BlackRock, a través de su ETF iShares Bitcoin Trust (IBIT), se consolida como el segundo mayor tenedor de BTC del mundo, con aproximadamente 700,439 monedas, lo que representa un 62 % del total atribuido a Satoshi Nakamoto (1,123,500 BTC). De acuerdo con Eric Balchunas, analista senior de ETF en Bloomberg Intelligence, IBIT continúa absorbiendo cerca de 1,300 BTC por día, con proyecciones que lo colocan en 1.2 millones de unidades hacia mayo de 2026.
El ecosistema institucional está dominado por gigantes: tras BlackRock se ubican Strategy B, la empresa de Michael Saylor, con 597,325 BTC; Binance, con 591,894; Grayscale, con 229,418; y Fidelity, con 204,118. Incluso el gobierno de Estados Unidos mantiene una reserva de 198,109 BTC, evidencia clara del avance de bitcoin en los portafolios estatales y corporativos.
En conjunto, los ETF estadounidenses ya controlan más de un millón de BTC, marcando el paso de bitcoin como una inversión marginal a un activo regulado y ampliamente adoptado. BlackRock lidera con fuerza este mercado, gestionando más de $76,000 millones en su fondo IBIT, lo que refuerza su influencia en el crecimiento del ecosistema digital.
Este nuevo hito ha tenido un impacto directo en El Salvador. La reserva nacional de 6,232 bitcoins –acumulada desde 2022– rozó este miércoles los $700 millones, con una ganancia no realizada cercana a los $400 millones, según confirmó el presidente Nayib Bukele en una publicación reciente. La valorización de esta reserva posiciona al país como un caso emblemático de adopción soberana de bitcoin, que ahora se ve respaldada por sólidos resultados financieros.
Con el respaldo institucional creciendo, políticas externas alineadas con el libre comercio y una progresiva normalización de bitcoin en los mercados regulados, la moneda digital continúa su ascenso como activo estratégico global. Y El Salvador, como pionero en esta apuesta, comienza a cosechar los frutos.






