Ocho jóvenes salvadoreños viajarán becados a Lugano, Suiza, para participar en la Plan B Summer School, una de las iniciativas educativas más reconocidas del ecosistema bitcóin a escala global. El viaje, previsto para el 21 junio, es el resultado de meses de formación rigurosa dentro del programa CUBO+, impulsado por la Oficina Nacional del Bitcoin de El Salvador y liderado por Stacy Herbert.

Los ocho seleccionados son Karen Cabrera, José Sáenz, Marcelo Guerra, Francisco Montoya, Mario Flores, Wilmer Salazar, Leslie Fuentes y Ricardo Menjívar. Fueron elegidos entre los 21 mejores perfiles de cientos de estudiantes que participaron internacionalmente en la academia de Plan B Network, tras superar exámenes técnicos y presentar proyectos reales con empresas del ecosistema.

CUBO+ es un programa educativo especializado en bitcóin que, desde su fundación, ha capacitado a más de 1,000 jóvenes salvadoreños en economía, desarrollo tecnológico, minería y modelos de negocio relacionados con esta tecnología. En su cuarta generación, el programa, que funciona como un nodo de Plan B Network, incluyó tanto una rama de negocios como una de desarrollo de software, formando perfiles complementarios que trabajaron juntos durante meses.

Esta es la cuarta generación del programa y la cuarta vez que El Salvador envía representantes a la Summer School. Las clases están programadas para el 21 de junio, y el bootcamp en Lugano se extenderá aproximadamente dos semanas.

Para los seleccionados, el viaje tiene un peso emocional tan grande como el académico. Varios de ellos viajarán fuera de Centroamérica por primera vez. «Me siento muy emocionado y comprometido. Vamos ocho o nueve personas nada más representando a toda una juventud», dijo Karen Cabrera, economista de 26 años que trabaja en el ecosistema bitcóin desde la adopción de la ley en El Salvador y que ya está desarrollando junto a un compañero de CUBO+ una plataforma de infraestructura bitcóin.

Para Ricardo Menjívar, de 21 años, la experiencia se suma a una pasantía internacional que ya está realizando en Eslovenia: «Fue un proceso altamente competitivo. Tuve que superar exámenes técnicos rigurosos y desarrollar un proyecto final para una empresa suiza del sector energético. Fue un reto, pero me permitió demostrar cómo un talento formado en El Salvador puede resolver problemas de escala europea».

Wilmer Salazar, especialista en inteligencia artificial y machine learning de 20 años, quien nunca había viajado ni a Guatemala, lo describió sin rodeos: «Cuando llegué a migración, estaba sacando mi pasaporte por primera vez. No me esperaba viajar, y menos a Europa».

En Lugano, los jóvenes recibirán un bootcamp intensivo con líderes globales de la industria bitcóin, tendrán acceso a redes de inversión y podrán presentar proyectos ante potenciales socios. Para Stacy Herbert, directora de la Oficina Nacional del Bitcoin, la experiencia trasciende lo académico: el nombre «El Salvador» ya tiene peso en el escenario global, y este viaje lo confirmará ante los propios estudiantes.

Los estudiantes:

Karen Cabrera, 26 años 

Economista de profesión, Karen Cabrera lleva años trabajando en el ecosistema bitcóin desde que El Salvador adoptó la tecnología como moneda de curso legal. Para ella, CUBO+ no fue un primer acercamiento, sino una profundización. «Sentía que tenía conocimientos demasiado básicos y quería ir más allá», explica.

Su perfil de negocios encontró en el programa una combinación que valora: profesionales con experiencia compartiendo espacio con jóvenes desarrolladores. «Algunos aportamos experiencia y ellos aportan conocimientos nuevos. Es un match para levantar cualquier proyecto», afirma.

Para la selección, desarrolló un estudio de mercado para una firma enfocada en infraestructura bitcóin para empresas, contactando exchange y compañías que ya operan con bitcóin en el país. Quedó entre los mejores promedios.

Viajar a Lugano es para ella una responsabilidad, no solo un honor. «Somos pocos representando a toda una juventud. La idea es traer todo eso de regreso y seguir formando más jóvenes», dice.

Regresará con un objetivo concreto: junto a un compañero de CUBO+ que va también a la Summer School, está desarrollando una plataforma de infraestructura bitcóin que esperan presentar ante inversionistas.

José Sáenz, 41 años

José Sáenz tiene 41 años, es emprendedor con trayectoria en negocios y ya participó en una edición anterior del programa, cuando viajó por primera vez a Lugano en la rama de business. Este año regresa, pero por la rama de desarrollo de software.

«Bitcóin es tan complejo y extenso que puedes pasar 10 años estudiando el tema y aún no comprendes la magnitud de lo que es», dice. Estudia bitcóin desde 2021 y calcula que conoce entre el 10 y 15% de lo que hay por aprender.

Su experiencia previa en negocios facilitó la primera etapa del programa. La transición al mundo técnico fue diferente, pero la considera alcanzable: «Hoy, con las herramientas que tenemos, cualquier persona con ganas puede convertirse en desarrollador».

Para esta edición, trabajó junto a Wilmer Salazar en un proyecto para Tether, enfocado en aplicaciones de inteligencia artificial en minería de bitcóin.

No viaja con el objetivo inmediato de lanzar una empresa. Primero quiere comprender bien el mercado y la tecnología. «Para crear algo que la gente en realidad necesite, tiene que ser algo disruptivo, no solo copiarle a alguien más», sostiene.

Marcelo Guerra, 20 años 

Marcelo es estudiante de ingeniería en desarrollo de software y negocios digitales en la Escuela Superior de Economía y Negocios, en su cuarto año. 

Su perfil dentro del programa es el de desarrollador, aunque también cursa negocios en la universidad. La preparación en Plan B le permitió entender la teoría del protocolo; el resto lo aportó su formación previa en seguridad informática.

Es su primer viaje a Europa y llega con un proyecto ya en marcha: junto a su mejor amigo está desarrollando una startup de ciberseguridad ofensiva orientada a proteger a startups tecnológicas salvadoreñas, aprovechando el marco legal que exonera de impuestos a empresas de tecnología durante sus primeros 15 años.

Francisco Montoya, 23 años

Francisco estudia ingeniería en ciencias de la computación en la Universidad Don Bosco y conoce bitcóin desde 2020, aunque reconoce que su comprensión real comenzó con CUBO+. «Antes eran cosas muy superficiales. Aquí ya profundicé tanto en el área tecnológica como en la de negocios», dice.

Para llegar a la Summer School, el proceso fue largo: entrevista en inglés, meses de clases con Plan B Academy, cuatro exámenes rigurosos y, finalmente, un proyecto que representó el 40% de la nota. A él le tocó trabajar en una wallet offline.

Durante el proceso conoció a estudiantes de Nigeria y otros países, lo que amplió su perspectiva sobre el ecosistema global.

Es su primera vez viajando fuera de Centroamérica. «Emocionado, sí, pero también con mucha presión. Quiero llegar a Lugano representando bien», admite.

Su visión de futuro es ambiciosa: quiere unir inteligencia artificial y activos digitales, posicionar a El Salvador como referente regional en ambas industrias y abrir ese campo para otros jóvenes. Actualmente trabaja con colegas en una startup de inteligencia artificial.

Mario Flores, 33 años 

Mario es desarrollador de software y llega al programa desde una realidad distinta a la de sus compañeros más jóvenes: viene de una zona alejada del centro de la capital y describe su camino hacia CUBO+ como un esfuerzo consciente por relacionarse con personas que le enseñen.

«Vengo de Ahuachapán, un lugar poco retirado de San Salvador y trato de relacionarme con ese tipo de personas. CUBO+ me está dando la oportunidad de conocer a desarrolladores que lo están haciendo de una forma grandiosa», dice.

Tiene proyectos propios en desarrollo, entre ellos una aplicación para el sector farmacéutico y otros orientados a bitcóin que prefiere no detallar aún. Define a CUBO+ en una sola idea: «La oportunidad de ser excelente en todos los ámbitos. Seamos excelentes».

Viajará a Lugano por primera vez a Europa con sentimientos encontrados: emoción y presión a partes iguales. «Quiero llegar a representar y llevar ideas que estén a la altura de los mejores desarrolladores del ecosistema. Nosotros queremos estar ahí también», concluye.

Wilmer Salazar, 20 años 

Wilmer trabaja como desarrollador de software para una empresa estadounidense, especializándose en inteligencia artificial y machine learning. Estudia en la Universidad Francisco Gavidia y viene de una zona rural. Nunca había salido del país.

«Cuando llegué a migración estaba sacando mi pasaporte por primera vez. Yo sabía que en el futuro viajaría, pero no esperaba que fuera a Europa», confiesa.

Llegó a CUBO+ pensando que bitcóin era solo una criptomoneda más. La primera lección fue un choque: «Bitcoin no es cripto». Desde entonces, descubrió un ecosistema tecnológico complejo —tokenización de activos con Liquid, protocolos como RGB, integración con agentes de inteligencia artificial— que conectó directamente con su especialidad.

Para la Summer School, trabajó junto a José Sáenz en un proyecto para Tether, explorando aplicaciones de inteligencia artificial y machine learning aplicadas a la minería de bitcóin. 

Intentó quedar seleccionado el año anterior y no lo logró. Lo intentó de nuevo con más preparación. «Me forzó a dar más», dice. Su propósito después del viaje es claro: dejar de ser empleado y fundar algo propio que aporte a la sociedad.

Leslie Fuentes, 25 años

Leslie es graduada en Negocios con doble especialización en Marketing y Estudios Musicales de John Brown University, en Estados Unidos. Actualmente trabaja en marketing y desarrollo de negocios con enfoque en estrategias digitales.

Se enteró de CUBO+ a través de redes sociales, siguiendo de cerca las comunidades de bitcóin y tecnología en el país. Decidió aplicar y el programa superó sus expectativas. «Fue excelente y muy retadora», resume.

Dentro de Plan B Academy se especializó en la parte de negocios, donde desarrolló un plan de Go-to-Market para un proyecto real de educación B2B que podría implementarse en Francia. Fue esa combinación de teoría aplicada a proyectos reales lo que marcó su experiencia.

Viajará a Lugano emocionada y con objetivos concretos: aprender de quienes lideran la adopción de bitcóin en Europa, construir red internacional y traer ese conocimiento de regreso al ecosistema digital salvadoreño. «Estoy muy agradecida por la oportunidad de representar al país», afirma.

Ricardo Menjívar, 21 años

Ricardo estudia la licenciatura en Informática en la Universidad Tecnológica de El Salvador y cursa actualmente su tercer año. Mientras tanto, realiza una pasantía internacional de cuatro meses en Eslovenia, otorgada por el Academia Institute of Technology. Llegará a Lugano directamente desde Europa.

Conoció CUBO+ a través de redes sociales. Lo que más le llamó la atención fue la posibilidad de conectar talento salvadoreño con oportunidades globales de innovación. El programa cumplió esa promesa: «Ha sido un antes y un después en mi desarrollo profesional», asegura. Su formación en CUBO+ fue clave para validar sus capacidades en el contexto de su pasantía en Eslovenia.

Para la selección de la Summer School, desarrolló un proyecto final enfocado en soluciones para una empresa suiza del sector energético. «Fue un reto exigente, pero me permitió demostrar cómo un talento formado en El Salvador puede resolver problemas complejos de escala europea».

Llega a Lugano con expectativas altas y con una perspectiva que pocos de sus compañeros tienen: ya lleva meses en Europa y conoce de cerca cómo se trabaja en el sector tecnológico del continente. Su objetivo es construir redes de colaboración que le permitan seguir aportando al desarrollo tecnológico de El Salvador a largo plazo.

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