El vínculo de Rubén Contreras con El Salvador es profundo y duradero, a pesar de haber nacido y crecido en Suiza. Hijo de madre suiza y padre salvadoreño —un arquitecto que emigró a Europa en los años cincuenta—, Contreras ha visitado el país con frecuencia desde su infancia, motivado por sus raíces familiares en Nahuizalco y Juayúa. «Desde pequeño he andado por estas tierras. Mi abuelo vivía en El Salvador y desde 1990 comencé a invertir en propiedades, comprando terrenos en playas, montañas, lagos y San Salvador», relata.
Contreras es propietario de Cogeas Consulting, una firma constructora e inmobiliaria suiza que desarrolla entre 50 y 100 apartamentos y entre cinco y quince casas cada año. Esa experiencia le ha permitido consolidar una visión de inversión sostenible y de alta calidad, que ahora traslada a su país de origen con un fuerte compromiso emocional. «Siempre he tenido amor por El Salvador. Y ahora, con el clima de seguridad que ha creado el presidente Bukele, uno se anima más a emprender proyectos grandes», afirma.
El resultado más visible de ese compromiso es el Grand Saint Bernard Swiss Resort & Spa, un complejo turístico de lujo ubicado en Juayúa, Sonsonate. El proyecto, que se encuentra en su fase final de construcción, abrirá sus puertas entre diciembre de este año y enero de 2026, con una inversión superior a los $5 millones. El resort se levanta sobre un terreno de 10 manzanas y será un referente único en la región, al combinar la arquitectura suiza con el entorno natural salvadoreño.

El resort contará con 26 chalets suizos amueblados con piezas importadas desde Europa, además de un centro de bienestar con saunas, jacuzzi, piscinas de sal como las del Mar Muerto, hammam y un espacio especializado en terapia de frío extremo —tipo iglú— para rehabilitación y relajación. También ofrecerá habitaciones con hipoxia alpina para atletas de alto rendimiento, simulando condiciones de altitud para mejorar la oxigenación y preparación física.
Además, tendrá tres restaurantes internacionales: uno de cocina suiza, otro de especialidades europeas, y un espacio al aire libre de inspiración uzbeka para degustar carnes y pinchos en un ambiente relajado. También dispondrá de una cava con más de 5,000 vinos europeos, gimnasio con spinning acuático, pistas de bicimontaña y atletismo iluminadas, centro ecuestre, canchas deportivas, helipuerto y áreas para caminatas y tours.
«La idea es ofrecer una experiencia única para turistas, deportistas y familias que buscan descanso o preparación física. Cada chalet será independiente, con terrazas privadas y capacidad para entre 4 y 10 personas», explica Contreras. El resort incluso tendrá su propia mascota: un perro San Bernardo que viajará desde Suiza como símbolo del nombre del hotel.

El proyecto ya genera más de 35 empleos locales, y se espera que la cifra aumente cuando una cadena hotelera internacional asuma la operación del resort. Contreras planea delegar la administración del complejo a una firma especializada, lo que, según considera, es clave para atraer turismo extranjero. «No se trata solo de construir, sino de profesionalizar el servicio y atraer visitantes. Para el país, es mejor que lo maneje una cadena internacional con experiencia», dice.
En paralelo, Contreras ya prepara su siguiente inversión: un desarrollo turístico en Jiquilisco, Usulután, previsto para 2026. Allí ya posee 12 manzanas de terreno frente a la playa, en la isla Madresal y la zona de Corral de Mulas, donde espera asociarse con una gran cadena hotelera para potenciar el destino. Además, tiene planes para impulsar el turismo de montaña y aventura en la Laguna de Las Ranas, donde ha adquirido más tierras.
Contreras ha contado con el acompañamiento técnico de Invest in El Salvador y del Ministerio de Vivienda. «Ha sido un gran respaldo, nos han acompañado técnicamente para realizar la inversión. También hemos tenido el respaldo de la alcaldía y apoyamos eventos deportivos, culturales y sociales en Nahuizalco y Juayúa», afirma.
El empresario, que visita El Salvador al menos seis veces al año, hace un llamado a la diáspora salvadoreña: «Con la nueva realidad del país, es momento de invertir y devolverle a El Salvador todo lo que nos ha dado. Si hay seguridad, hay desarrollo».






