En cada una de las 5,000 butacas del estadio bajo techo de Gyeongju, una ciudad a 276 kilómetros de Seúl, la capital de la República de Corea, hay una linterna que se enciende al ritmo de la música.

Cambia de color de acuerdo con lo que los animadores van coreando. Es la final de verano de la League of Legends Champions Korea (LCK), la competencia nacional del popular videojuego en línea de League of Legends que practican 190 millones de personas en todo el mundo.

Los equipos entran con una gran parafernalia de por medio. Se anuncian en los altavoces. Hay humo y las luces se encienden y cambian de color mientras los fanáticos los vitorean. Parecen gladiadores dirigiéndose a enfrentar a sus rivales.
Primero sale, de una puerta al lado derecho, Hanwha Life Esports, o HLE, que venía de derrotar al gran favorito de muchos en Corea, T1, dirigido por el mundialmente famoso Faker.

Más tarde, después de su entrada triunfal y precedido de vítores de sus seguidores, apareció, en el otro extremo, Gen G. Nuevamente: luces por todos lados cambiando de colores. Mientras se instalaban en sus computadoras, enormes pantallas reproducían entrevistas de los miembros de ambos equipos.
Parecían boxeadores lanzándose puyas y retos. Más tarde, una larga partida de este juego que se basa en la estrategia. Cada jugada arrancaba expresiones de admiración. Al final de la jornada, HLE terminó como campeón, dando la sorpresa. Los videojuegos no son algo nuevo. Los torneos de LoL ya tienen 20 años y mueven a multitudes alrededor del globo. La última final mundial fue vista en directo por 27 millones y movilizó $150 millones en premios.

El Woori Bank es uno de los grandes patrocinadores, con 380,000 millones de wones, Aiden Lee, secretario general de LCK, explica a un grupo de periodistas internacionales que LoL y los deportes electrónicos (o eSports) atraen a muchas personas, en su mayoría a jóvenes, pero también ya tienen entre sus filas a adultos jóvenes y adultos.
Por eso vieron como algo natural aliarse con el Ministerio para Asuntos de Patriotas y Veteranos (MPVA, por sus siglas en inglés) para que las nuevas generaciones cultiven el respeto por los uniformados, aquellos que defienden a la patria. Aproximadamente 36,000 veteranos de la Guerra de Corea siguen vivos en Corea. Lamentablemente, alrededor de 10,000 veteranos fallecen cada año debido a su avanzada edad, ya que muchos tienen más de 90 años.
Como fenómeno masivo, la LCK busca ciudades por toda Corea con estadios de al menos 5,000 butacas, para que el programa no se centre en Seúl.







