Marcas francesas como Kiabi, Ba&sh o The Kooples, seducidas por esta promesa, dieron el paso y desarrollaron colecciones cápsula con la joven empresa.

«Vaquero», «negro», «minimalista», «chic»… Aurélie Pello teclea palabras clave precisas en el programa informático dotado de inteligencia artificial y, en cuestión de segundos, aparece en un su pantalla una imagen extremadamente realista de la prenda: unos vaqueros holgados con pliegues.

«Puedo hacer cuatro imágenes por minuto», explica a AFP la directora artística e ingeniera en IA de Imki, a las afueras de Estrasburgo, donde tiene sede la empresa.

Sin embargo, Pello debe precisar ciertos límites a la máquina para que no se pierda.

«La palabra ‘salmón’, sin contexto, la IA no sabe si es un pez o un color», señala. Al principio, teníamos vestidos con escamas rosas, un problema rápidamente subsanado diciéndole al software que no generara ningún animal.

«Sí, la inteligencia artificial puede cometer errores», reconoce la artista. «Pero, en un simple dibujo, nunca tendremos esa capacidad de proyección del material o de la caída de los volúmenes».

Menos exceso de existencias

Estos diseños hiperrealistas permiten reducir las idas y venidas entre el taller de confección y el departamento de diseño, acelerando la toma de decisiones y la producción de prototipos, un proceso que habitualmente puede durar entre seis y ocho meses.

El año pasado, Imki presentó una colección vaquera con tres siluetas, compuesta por seis piezas, realizada mediante IA en menos de 21 días. Y eso a pesar de que «es el textil más complicado», afirma Eric Gehl, director de operaciones de la start-up.

«Como el producto puede llegar más rápidamente a las tiendas, está más cerca de las tendencias y de la demanda del cliente, y por tanto potencialmente del acto de compra», lo que limita el exceso de existencias y las pérdidas asociadas, señala Frédéric Rose, fundador de Imki.

Las piezas de la colleción The Kooples, entre ellas bolsos con pedrería y falsa piel negra, un vestido de lentejuelas o chaquetas, se vendieron el otoño boreal pasado, al igual que las confeccionadas para la marca masculina Jules. Estas últimas llevaban incluso una etiqueta que indicaba que fueron diseñadas con IA. 

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