Las avenidas del mundo se han convertido en escenarios tecnológicos impresionantes gracias a las vallas publicitarias en video 3D. Estas pantallas gigantes hacen que los productos parezcan saltar hacia la calle, borrando la línea entre lo digital y la realidad.
Usan trucos ópticos para crear profundidad, capturando la atención de todos los peatones que pasan por ahí. Ya no son simples anuncios: transforman espacios públicos en espectáculos que todos disfrutan.
A diferencia de los anuncios en celulares, que son individuales, estas proyecciones 3D crean experiencias compartidas. La gente se detiene, saca fotos y videos, y los comparte en redes, convirtiendo un cartel local en un hit viral mundial.
«En estos espacios urbanos, el marketing ha dejado de ser una interrupción para convertirse en un espectáculo que los transeúntes eligen consumir, comentar y celebrar», detalla Samsung en un comunicado de prensa.
Detrás de esta magia hay una combinación de hardware avanzado e inteligencia artificial (IA). Las pantallas LED tienen píxeles tan finos que la imagen parece perfecta de cerca, incluso bajo el sol. La IA ajusta el brillo, el movimiento y los efectos en tiempo real, según la luz del día o el movimiento de la multitud, haciendo que todo luzca más realista sin necesidad de gafas especiales.
Samsung lidera esta revolución, desde televisores en casa hasta fachadas enteras de edificios convertidas en pantallas gigantes. Sus displays manejan brillo extremo y mantienen la ilusión 3D desde cualquier ángulo, permitiendo campañas inmersivas que compiten con la luz natural.
El ejemplo más impactante es la promoción del Galaxy Unpacked 2026, que empezó el 11 de febrero en ciudades como Ho Chi Minh, Londres, Los Ángeles, Seúl, Tokio y Bangkok.
Para el evento del 25 de febrero, las vallas 3D mostraron cómo la IA de los nuevos Galaxy S crea fotos de forma intuitiva, con elementos flotando sobre la gente para simbolizar esa magia tecnológica.
Esta tendencia madura demuestra que el marketing 3D ocupa creativamente las ciudades, convirtiéndolas en interfaces vivas.






