En los últimos años, varios asesinos seriales de grupos de pandillas han sido capturados y condenados con penas que han superado hasta los 1,000 años de cárcel tras comprobárseles su participación en múltiples homicidios, feminicidios y otros crímenes.
Los asesinos en serie son parte de la gama de criminalidad a la que los salvadoreños estuvieron expuestos a lo largo de décadas, hasta que el actual Gobierno decidió enfrentar a los grupos terroristas.
En uno de los casos emblemáticos que reflejan el alto grado criminal de estas estructuras, en marzo de 2023, el fiscal general, Rodolfo Delgado, informó que el pandillero de la MS Wílmer Alexánder Segovia Telles fue condenado a 1,310 años de prisión por 33 homicidios, nueve proposiciones para cometer homicidios, un intento de asesinato, dos casos de extorsiones, entre otros crímenes.
Delgado también dio a conocer que Miguel Ángel Portillo, homeboy de la misma estructura terrorista, fue sentenciado a 945 años de cárcel tras comprobársele que cometió 22 homicidios, cuatro proposiciones para cometer homicidio, un intento de homicidio y extorsión.
En mayo de 2024, la Fiscalía logró condenas de hasta 225 años de prisión para cuatro terroristas de la MS por ser los responsables de haber cometido 110 crímenes en los distritos de Santa Rosa de Lima, Anamorós, Lislique, Pasaquina, San Alejo, Conchagua y en las colonias Campo Villalta, Beltrán, La Esperanza, San Francisco, barrio San Carlos, cantón El Huisquil y otros del departamento de La Unión.

Uno de estos asesinos es Wílmer Gregorio Bonilla Ventura, alias Misterio, condenado a 225 años de cárcel por los delitos de extorsión agravada, robo agravado, homicidio agravado, seis casos de proposición y conspiración para cometer homicidios, entre otros delitos.
Junto con este criminal fue sentenciado a 185 años de prisión Jaime Ulises Prudencio Viera, alias Pantera, por extorsión, tráfico ilícito, homicidio agravado, feminicidio, así como por el homicidio de un no nacido e intento de homicidio y organizaciones terroristas.
Con la guerra contra las pandillas, decenas de asesinos seriales están guardando prisión a la espera de ser condenados, y el ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, ha reafirmado: «Cuando nosotros decimos que esta guerra va a terminar hasta que capturemos al último pandillero es precisamente porque no queremos dejar ningún asesino serial dentro del territorio salvadoreño».
El papel de los asesinos en serie tuvo protagonismo para las pandillas, que llegaban a asesinar hasta a 18 personas por día, como sucedió a lo largo de 2015, cuando los crímenes contra la vida se desbordaron hasta llevar al país a ser el más peligroso del mundo.
Lo que les permitía asesinar sin recibir castigo y, por el contrario, controlar más territorio a fuerza de balas era precisamente lo que los actuales funcionarios de Seguridad han denunciado: la impunidad, que reinaba en torno al 97 %, es decir, solo se resolvían tres de cada 100 homicidios. Ahora esos números se han invertido y ha habido meses en lo que hubo 24 días sin homicidios y se resolvió el 100 % de los pocos asesinatos registrados.
MARERO ES PROCESADO POR CINCO FEMINICIDIOS
Otro terrorista asesino serial que fue encarcelado en los últimos meses es William Alexánder Hernández Espinoza, alias Seco, integrante de la Mara Salvatrucha que tiene vigentes varias órdenes de captura por cinco casos de feminicidio agravado y un homicidio agravado.
Pero sus delitos no terminan ahí, ya que además es procesado por privación de libertad, robo agravado y agrupaciones ilícitas. El delincuente fue intervenido en la comunidad Nuevo Israel II, en San Salvador Centro.
Otra de las capturas efectuadas por la Policía Nacional Civil (PNC) es la de Guillermo Alonso Moreira Granados, alias Momia, señalado de ser integrante de la pandilla 18 y responsable de varios homicidios cometidos en el cantón Cutumay Camones, del municipio de Santa Ana Centro.
La PNC detalló que Momia tiene antecedentes por homicidio agravado, robo, resistencia y receptación, pero le sumarán agrupaciones ilícitas. Su detención se realizó el 11 de junio de 2024, cuando pretendía huir en el kilómetro 11 de la carretera Troncal del Norte, distrito de Ciudad Delgado, jurisdicción de San Salvador Centro.
También fue reportado el arresto de Bryan Antonio Melara Guzmán, alias Peluche, un gatillero (asesino serial) de la pandilla 18 a quien la estructura terrorista le había asignado ejecutar víctimas en el distrito de Panchimalco, San Salvador Sur.
Además, tiene antecedentes por portación ilegal de arma de fuego, organizaciones terroristas y resistencia. Fuentes policiales detallaron que este delincuente tiene participación en tres asesinatos cometidos en 2018 en los cantones Palones y El Calvario, así como en el barrio San José. El nivel de control y amenaza que ejercían los pandilleros sobre los ciudadanos honrados impedía que testigos de actos criminales contra la vida fueran a declarar o, en el peor de los casos, no existían en la justicia de hace dos décadas garantías de que la identidad de un testigo no fuera revelada o entregada a las mismas pandillas.
Eso pasó con el caso de Tortuga, alias del pandillero José Rafael Ortiz Jorge, a quien la Policía acusaba de ser el autor de por lo menos 19 homicidios en la zona de Panchimalco y Apopa, pero que solo fue procesado por seis casos. En mayo de 2013, este pandillero fue absuelto por el Tribunal Tercero de Sentencia de San Salvador de un doble homicidio por falta de prueba testimonial. Pero ese año sumó 58 años de cárcel, luego de que el Juzgado Cuarto de Sentencia de San Salvador lo condenó a 25 años por un homicidio en Panchimalco, y en mayo de ese mismo año un juzgado especializado lo encontró culpable y lo sentenció a 30 años de cárcel por otro homicidio en el mismo municipio.






