Candelaria Argueta Chicas es una madre soltera con tres hijos, y desde hace aproximadamente 12 años ha sido parte del Cuerpo de Agentes Municipales (CAM) del distrito de San Francisco Gotera, en Morazán Sur, trabajo al que se incorporó con el objetivo de sacar adelante a sus hijos.
Nació en el distrito de Meanguera, en Morazán Norte, a los siete años se mudó a Gotera para huir del conflicto armado y a los 16 se embarazó de su primera hija.
Candelaria cuenta que su hija fue una gran motivación para salir adelante. «Me embaracé a una edad corta, pero Dios me dio sabiduría y fue una motivación en mi vida. Mis hijos se han convertido en todo para mí», comenta la madre.
Candelaria cuenta que al inicio para mantener a la familia se dedicó a diferentes trabajos, sin embargo, quería algo más formal y estable que le permitiera que a sus hijos no les faltara nada. Por lo que decidió someterse al curso para ser parte del CAM, aunque sabía que era un trabajo en el que se desenvolvían mayoritariamente hombres.
«Decidí dedicarme a este trabajo para sacar adelante a mis hijos. Trabajo aquí en Gotera desde hace 11 años, anteriormente hice un año en Santa Rosa de Lima [La Unión]. Antes no tenía un trabajo estable y tuve varios, entre ellos, vendía todo con tal de que no les faltará el sustento diario», dice.
Luego de trabajar un año y medio en La Unión, con horarios de 72 horas laborales y 72 de descanso, consiguió un puesto en Gotera con horarios más flexibles, lo que le permitió pasar más tiempo con sus hijos.
Candelaria explica que, debido a las dificultades económicas, sus hijos decidieron no continuar los estudios universitarios y apoyarla
económicamente.
«Me enorgullecen porque son personas de bien, honrados, empáticos y trabajadores, y a la vez me siento orgullosa de mí porque a pesar de la zona peligrosa en la que vivimos, ellos nunca tomaron malos pasos. Ellos ya están grandes, pero siempre busco apoyarlos y aconsejarlos», expresa la madre.
A diario uno de sus hijos llega por ella al trabajo y ocasionalmente pasan cuando está de turno para dejarle algo o saludarla, lo que a ella y sus compañeros les demuestra el cariño y agradecimiento que tienen hacia su madre.






