El Tribunal Segundo de Sentencia de San Salvador, comenzó a recibir la declaración de los testigos que la Fiscalía General de la República ha ofrecido con el fin de probar el lavado de dinero que le atribuye a siete miembros de la familia Flores Batres, originaria del departamento de Morazán.

«Se tiene como acreditado dentro de las diligencias de investigación en la carpeta judicial, que estas personas movilizaron en sus cuentas alrededor de $10 millones, adquirieron depósitos a plazo fijo, aperturaron cuentas de ahorro, transfirieron dinero entre cuentas, realizaron trasferencia cablegráficas de El Salvador a Perú y viceversa», dijo uno de los fiscales al explicar las diversas modalidades de blanqueo de dinero detectado en la investigación.

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El representante del ministerio público sostuvo que en la etapa final del juicio solicitarán una condena. El delito acusado establece de cinco a 15 años de prisión.

De los siete miembros de la familia, Jaime Adalberto Flores Batres, es considerado por el ministerio público como el cerebro de todas las operaciones de lavado de dinero.