Por primera vez, las 10 comunidades que habitan los alrededores del lago de Coatepeque, en el municipio de El Congo, en Santa Ana, cuentan con agua potable de calidad apta para el consumo. Esto fue posible gracias a un moderno sistema de ósmosis inversa que instaló recientemente la Autoridad Salvadoreña del Agua (ASA) en el caserío Casa Blanca, y que se complementa con el moderno sistema tecnológico «white box», que fue colocado en el mismo lugar en julio de este año.
Estas dos máquinas trabajan de forma conjunta para purificar el agua. Primero, por medio de una tubería se extrae el agua del lago de Coatepeque y llega al sistema de ultrafiltración «white box», que cuenta con un tren de tratamiento y 16 filtros. Allí se eliminan los sólidos disueltos y los agentes contaminantes; luego, pasa al sistema de ósmosis inversa que descompone el agua en elementos más básicos y pasa por el proceso de restitución, en el que recibe un procedimiento de mineralización.
Finalmente, el líquido se desinfecta por medio de luz ultravioleta y llega a los chorros, donde lo reciben los habitantes. Este sistema también se usa para desalinizar el agua del mar y el agua salobre, suavizar aguas, remover materia orgánica y separar contaminantes específicos.
La ASA lideró este proyecto que se ejecutó en coordinación con las Adescos y las 17 juntas de agua de la zona. También fue apoyado por socios estratégicos, como la Fundación Coatepeque y las unidades ambientales de las alcaldías de El Congo, Izalco y Santa Ana.
Por lo tanto, se utilizó tecnología avanzada para garantizar el derecho al agua para las familias, ya que, informó Jorge Castaneda, presidente de la ASA, la desinfección del agua con luz ultravioleta es una de las innovaciones más recientes a escala mundial.
Con este proyecto se beneficia a más de 500 personas de forma directa, quienes por años consumieron el agua del lago sin purificar debido a que no tenían otra fuente hídrica, y no había ningún control sanitario.
«Estaban consumiendo agua que no era de la calidad adecuada, pero así lo hicieron por mucho tiempo. Esa falta de innovación o falta de llevarle soluciones a las personas era una muestra de cómo los Gobiernos anteriores eran indiferentes a nuestra gente», explicó Castaneda.
El funcionario informó que desarrollaron múltiples análisis y pruebas de laboratorio del agua producida por ambas máquinas, para verificar que cumplía las normas sanitarias para el consumo y, de esta forma, asegurar la salud de los habitantes y brindarles una mejor calidad de vida.
Johanna Hernández, de 38 años, es una de las personas beneficiadas con la instalación del sistema de ósmosis inversa. Relató que en las administraciones pasadas enviaron varias solicitudes para obtener un servicio de agua potable, pero fue hasta la gestión del presidente Nayib Bukele que obtuvieron una respuesta por medio de la ASA.
«Consumíamos el agua directamente del lago, pero hubo un ahogado en esa zona. Entonces empezamos a comprar agua. Adquiríamos tres garrafones y tres fardos de bolsitas. El gasto era de $10 semanales aproximadamente», explicó Hernández.
En este sentido, la meta del proyecto es expandir el acceso al agua potable para más de 7,300 personas que viven en la zona. Además, contará con una tercera etapa que se enfocará en el tratamiento de las aguas residuales, también les instalarán biodigestores y «biotoilet».
Ante esto, las familias agradecieron las intervenciones que lleva a cabo el Gobierno en esa zona, pues gracias a la purificación del agua se han disminuido los casos de niños con enfermedades gastrointestinales. «Hoy vamos a tomar agua más limpia e higiénica. Siento que todos estamos agradecidos con este beneficio. Anteriormente, los niños se nos enfermaban de vómito», agregó Hernández.
Una valoración similar compartió Rosa Flores, de 60 años, quien aseguró que mejorará la calidad de vida de las familias. «Vamos a estar seguros del agua que tomamos y tendremos beneficios económicos, porque nosotros teníamos un gasto al comprar el agua», indicó Flores.






