Tras la inauguración por parte del presidente Nayib Bukele, el 21 de octubre de 2021, el Centro Urbano de Bienestar y Oportunidades (CUBO) ha contribuido a cambiar el estigma de violencia que acompañó por años a la comunidad Emanuel, en Santa Ana; y ha cumplido el objetivo de brindar oportunidades de desarrollo para la niñez y juventud de esta comunidad.
Pero, además, ha sido una pieza clave para posicionar y cambiar la imagen de la comunidad hacia afuera, al abrir sus puertas para la llegada y atención de estudiantes y jóvenes de otros puntos del departamento, que antes era impensable debido a las fronteras imaginarias instauradas por los grupos criminales y por el estigma de la comunidad por la violencia.
El coordinador del CUBO Emanuel, Daniel Trinidad, sostiene que desde la inauguración se ha brindado atención con sus diferentes programas y servicios a más de 85,000 personas y ha sido fundamental para el cambio de percepción de la comunidad hacia el exterior.
«El CUBO se ha vuelto parte de la comunidad, nos hace estar inmersos y más arraigados dentro de la propia comunidad. Este ambiente de seguridad ha sido un beneficio tan grande porque ha abierto la comunidad a personas que viven en lugares que en su vida hubiesen podido entrar a esta colonia. Hoy tenemos jóvenes que nos visitan de todas las comunidades, de comunidades estudiantiles, antes era imposible que entraran a esta colonia», dice Trinidad.
El CUBO no solo ha sido la puerta para que los niños, adolescentes y jóvenes de la comunidad accedan a tecnología, programas y talleres, sino además se ha convertido en fuente de empleo para los habitantes.
Tatiana Guzmán Catedral, de 27 años, es un ejemplo. Ella reside en la comunidad desde hace 15 años y actualmente se desempeña como educadora encargada del área lúdica del CUBO, donde se siente orgullosa de ser parte del cambio positivo de la zona y sus habitantes.
«Me siento orgullosa de ser parte de este cambio; uno quiere un buen futuro para el país. Ahora se siente más alivio el saber que las nuevas generaciones ya no van a pertenecer a estos grupos, saber que el CUBO ha ayudado a que esos niños tengan otra mentalidad ha sido muy gratificante», dice la educadora.






