La debacle política del FMLN, que en sus mejores tiempos igualó como maquinaria electoral al también venido a menos ARENA, inició en 2017 cuando expulsó de sus filas a Nayib Bukele, registrando desde entonces derrota tras derrota, al punto de casi desaparecer en las elecciones presidencial y legislativa recién pasadas.

Hasta antes de su expulsión del partido rojo, Nayib Bukele les había dado a los efemenelistas el triunfo y la recuperación, en 2015, de la principal alcaldía del país: San Salvador.

También había sido pieza vital ese año para que el FMLN ganara 31 diputados de la Asamblea Legislativa y se alzara por primera vez con el triunfo en el gobierno municipal de la ciudad de San Miguel.

El 10 de octubre de 2017 —fecha en que el Tribunal de Ética del FMLN anunció la expulsión de Bukele— marcó un antes y un después para la historia política del instituto rojo desde su primera participación en elecciones presidencial, municipal y legislativa, en 1994.

La máxima sanción emitida ese día por el tribunal farabundista —tras casi 20 horas de deliberaciones— marcaría más tarde el inicio de la debacle en las urnas para el FMLN en apenas cuatro elecciones.

Los comicios municipales y legislativos de 2018 comenzaron a dar resultados negativos en materia electoral al instituto rojo. En esas elecciones obtuvo 23 diputados de la Asamblea Legislativa (cinco de ellos en coalición con otros partidos políticos) y 61 gobiernos municipales.

Era la primera señal y aviso de caída libre en el campo político-electoral. La segunda derrota sufrida por el FMLN ocurrió en los comicios presidenciales de 2019.

Su candidato, el excanciller de la república Hugo Martínez, obtuvo apenas 389,289 votos en su intención por mantener para su partido el Ejecutivo, el cual había ganado previamente con Salvador Sánchez Cerén en 2014. Aquellos números representaron el 14.41 % de la votación.

En 2012, con las elecciones municipales y legislativas, fue el principio del fin para el FMLN, pues solo ganó cuatro diputados de la Asamblea Legislativa (tres por residuos) y 30 alcaldías.

La elección presidencial y legislativa de 2024 ha dado al Frente otro trago amargo: ningún diputado para la Asamblea Legislativa y 204,167 votos para su candidato presidencial, Manuel Flores.

«Estamos vivos», decía Flores, flanqueado por el secretario general del partido, Óscar Ortiz, y de otras autoridades a pocas horas de haberse cerrado los centros de votación y de conocerse las proyecciones de resultados de los comicios del domingo 4 de febrero anterior.

Con esas palabras, Flores se conformaba con la tendencia adversa en materia electoral, con números que distan mucho de los obtenidos en 1994, cuando ganaron 21 diputados y forzaron con 331,629 votos a una segunda vuelta electoral para definir la presidencia de la república.

Esa fue la primera vez que el FMLN participaba en una elección, tras el final del conflicto armado, obteniendo años más tarde victorias que le permitieron controlar la llave de las votaciones en el congreso y gobernar el país en dos períodos consecutivos.

Ahora, luego de 15 días de los comicios, Flores les resta importancia a los resultados que obtuvo el partido que lo lanzó como su candidato presidencial. «Somos un partido de vanguardia. El futuro será junto al pueblo. Esto no es nada. ¿Qué ha pasado? Que sencillamente la gente no nos dio diputados. Y nos vamos a morir por eso. Nosotros no hemos nacido para ocupar cargo», dijo.

El FMLN irá el próximo 3 de marzo a la elección de 44 alcaldes y sus respectivos concejos municipales, así como de 20 diputados del Estado de El Salvador ante el Parlacen, con sede en Guatemala.

Lee tambiénTSE oficializa victoria de 54 diputados de Nuevas Ideas en elecciones legislativas