Las medidas como el Plan Control Territorial y el régimen de excepción han permitido a las autoridades de seguridad no solo capturar a 90,639 pandilleros y sus colaboradores o la incautación de 5,162 armas de fuego, 11,822 vehículos y 23,917 celulares; las medidas también han servido para reducir drásticamente los homicidios.

El experto en seguridad pública, Ricardo Sosa, hizo una proyección del cierre de año para las autoridades salvadoreñas en materia de seguridad, el también criminólogo destaca que las medidas de seguridad llevarán al país a cerrar el 2025 con menos de 100 homicidios.

«El Salvador finalizará el año 2025 con menos de 100 homicidios intencionales por primera vez en 204 años de república, quiere decir que El Salvador por primera ocasión en sus registros no tendrá un número de 3 dígitos en violencia homicida, eso es salvar vidas, es evitar luto, dolor en las familias salvadoreñas y eso es el rostro que muchos no quieren reconocer con el régimen de excepción y con la estrategia del Plan Control Territorial», expresó Sosa.

Esa misma intención de salvar vidas ha llevado al Gobierno a cumplir cuatro años sin reporte de asesinatos de estudiantes y a reducir drásticamente la deserción escolar.

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Según los registros de la Policía, del Instituto de Medicina Legal y de la Fiscalía, solo en la década de 2010 a 2019 (al primer trimestre de este último año) 481 estudiantes fueron asesinados en El Salvador.

Los datos establecen que en 2010 las pandillas asesinaron a 55 estudiantes; en 2011 fueron 139; un año después sumaron 67 víctimas escolares; en 2013 fueron 28 y 31 víctimas mortales en 2014; al siguiente año, 72 alumnos de diversos centros escolares fueron ultimados, y en 2016 la cifra fue de 30; para 2017 hubo 15 casos y en 2018 la cifra subió a 24, entre niños y niñas asesinados, se sumaron 21 desaparecidos. Y solo en el primer trimestre de 2019, las autoridades sumaban 25 asesinatos de alumnos de escuelas y, por lo menos, 20 desaparecidos.

Según las estadísticas el año en que los estudiantes fueron más asediados fue el 2011, cuando las pandillas asesinaron, en promedio, a tres estudiantes cada semana: el año cerró con 139 víctimas mortales, entre niñas y niños.

El 21 de agosto de ese año, el entonces presidente Mauricio Funes reconoció que los más de 100 asesinatos de estudiantes ocurridos en lo que había transcurrido del año estaban «directa o indirectamente» relacionados con las pandillas.

«Los homicidios y las agresiones físicas de las que son víctimas son el resultado de un ajuste de cuentas, de una pelea por un territorio, por el control del narcomenudeo, que es en este momento la principal fuente de ingreso de las pandillas», dijo Funes.

El 2 de mayo de 2012, durante la tregua de pandillas que avaló Funes, y como parte de ese pacto del Gobierno con criminales, un grupo de pandilleros alojados en el Centro Penal de Quezaltepeque, La Libertad, montaron una conferencia de prensa en la que «prometían no agredir a más estudiantes» dentro o en los alrededores de las escuelas. No obstante, 67 estudiantes fueron asesinados a lo largo del año lectivo.

Los gobiernos del FMLN no pudieron controlar o reducir los ataques de las pandillas contra estudiantes, fue hasta la llegada a la presidencia del actual Gobierno que las medidas de seguridad lograron reducir al mínimo los asesinatos contra los escolares hasta cumplir dos años completos sin homicidios de estudiantes.

Este logro va acompañado de la drástica reducción de los homicidios en general que al final del año será de entre 75 y 90 muertes a causa de la violencia, la menor cifra en toda la historia de El Salvador, según el criminólogo Ricardo Sosa.

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«Mi última proyección es que El Salvador puede finalizar entre 75 y 90 homicidios en 2025, lo cual le estará adjudicando una tasa de violencia homicida de entre 1.2, 1.3 o 1.4 homicidios por cada 100 mil habitantes, que le aseguran mantenerse como el país con la menor tasa de violencia homicida en el continente americano», explicó Sosa.

REDUCCIÓN DEL 99% DE LA DESERCIÓN ESCOLAR

Debido al accionar de las pandillas en los gobiernos anteriores miles de estudiantes se vieron forzados a abandonar las escuelas por el miedo de ser asesinados. Ahora con el modelo de seguridad del Gobierno del Presidente, Nayib Bukele, el flagelo se ha ido disminuyendo constantemente hasta llegar a una reducción histórica del 99.29 % desde el 2023, según los datos del ministerio de Educación.

Las cifras reflejan que, en 2015, este problema alcanzó su pico más alto con la deserción de 15,511 estudiantes que no tuvieron más alternativa que movilizarse a otros partes del país y en el peor de los casos tuvieron que emigrar ilegalmente a otras naciones como Estados Unidos y México.

Para el 2016 la deserción escolar fue la única vía encontrada para huir de las pandillas para 9,362 estudiantes; en 2017 fueron 4,511 alumnos los que desertaron; para el 2018 fueron 3,958.

En 2019, a mediados del año inició la gestión del presidente Bukele, desde entonces, gracias a la visión del mandatario en contra de las pandillas el flagelo reflejó una disminución inmediata, en total fueron 439 deserciones.

Para el 2020 fueron 104 estudiantes los que abandonaron las escuelas e institutos; para el 2021: fueron 269; y para el 2022 la deserción escolar finalizó en 433.

«Ya rompimos el círculo vicioso de las pandillas, que asediaban y asesinaban a nuestros estudiantes, pero las razones que crearon ese monstruo aún siguen ahí, y para que no vuelva a crearse debemos invertir en el futuro. Y lo haremos como nunca antes se vio en El Salvador», afirmó el presidente Nayib Bukele al cumplirse seis meses de vigencia del régimen de excepción, en septiembre de 2022.

En diciembre de ese año el presidente de la Asociación de Colegios Privados de El Salvador, Javier Hernández afirmó que los padres de familias ya podían elegir a que lugares enviar a estudiar a sus hijos sin preocuparse por el asedio de las maras.

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«Ahora la población tiene la oportunidad de elegir el territorio para ir a estudiar, el padre de familia puede hasta enviar a sus hijos a colegios que en el pasado se hallaban en zonas difíciles, ya que no podían pasar de la colonia de residencia a otra»,

Ya para finales de 2023, los datos oficiales registraron 110 deserciones, un logro jamás alcanzado en las últimas décadas, otra muestra que las estrategias de seguridad como el Plan Control Territorial y el régimen de excepción han sido efectivos para combatir el accionar de los criminales y proteger la vida de los niños y jóvenes salvadoreños.