Lilliam Hasbún de Batarse, fundadora de la Cofradía Damas Guadalupanas Plancartinas, con alto espíritu de servicio hacia sus semejantes y precursora de grandes obras en beneficio de los más necesitados, falleció a los 91 años de causas naturales el pasado martes en la tarde, en la ciudad de San Miguel.
Está siendo velada en la Funeraria Guatemala, de San Miguel, y sus exequias se llevarán a cabo este jueves con una misa de cuerpo presente en el Santuario Nuestra Señora de Guadalupe a las 2 de la tarde; y el lugar del entierro aún no se confirmaba al cierre de esta nota.
Mamá Liliam, como muchos la llamaban, se ganó el respeto entre los miembros de la comunidad, y estaba casada con el empresario Víctor Batarse, reconocido filántropo.
Rosita Batarse, una de sus cinco hijos, recorrió junto con su madre el camino del servicio.

«Mi madre era una mujer que siempre se preocupó por los demás, del semejante; trabajó en el campo espiritual, en el campo de la salud, en el campo de la educación, en el beneficio social. Su mística era: si Dios nos ha dado, hay que compartir y no solamente eso, sino que nos enseñó a las demás damas Guadalupe a ser. En nuestra familia fue una mujer ejemplar como madre, como esposa, empresaria, mujer de servicio en la iglesia y en la comunidad, es una estela que se mide a través de los años», comentó su hija.

A Betty de Sorto, miembro de la Cofradía Damas Guadalupanas Plancartinas, no le sorprende la cantidad de personas que se han acercado a presentar el pésame a la familia Batarse, dada la obra de servicio y evangelización que realizó.
«Queda en todos nosotros el legado de seguir amando y sirviendo con valor y confianza, como ella decía: adelante siempre adelante. Humanamente el corazón se nos llena de mucho dolor no tenerla presente físicamente, pero sabemos que desde el cielo nos guiará para seguir con la obra», dijo De Sorto.






