El Divino Salvador del Mundo es el monumento más representativo para todos los salvadoreños. Su plaza en San Salvador es un lugar visitado por muchos extranjeros, es un punto de celebraciones, protestas y otro tipo de actividades, sin embargo y a pesar de ser el Patrono de El Salvador, su estructura luce con graves daños debido a que lleva años sin recibir ningún tipo de mantenimiento.
La lluvia ácida, el esmog, terremotos, sismos y microsismos provocados por el transporte público y particular que circula por el lugar son fuentes de daño para el monumento que data del siglo pasado.
Este año, el Salvador del Mundo cumple 79 años de fundación, la escultura fue instalada en 1942 y anteriormente la imagen adornaba la tumba del ex presidente de la república doctor Manuel Enrique Araujo, pero fue donada por su familia al celebrarse el Primer Congreso Eucarístico Nacional.
La obra está sobre un pedestal de concreto, armado en forma piramidal, según el Ministerio de Cultura fue construida por José Esteban Aquino, está ornamentada con grandes cruces en cada uno de los costados y fue revestida con imitación de mármol por el guatemalteco Carlos Arenales, quien también elaboró las figuras de los continentes que se observan en el globo terráqueo sobre el cual se posicionó la escultura.
Wilson Fredy Alfaro, técnico restaurador de la Dirección de Conservación y Restauración de Bienes Culturales muebles del Ministerio de Cultura y el director de la Escuela de Artes de la Universidad de El Salvador (UES), Ricardo Sorto concuerdan que el mantenimiento a la escultura debería hacerse una vez al año o en casos extremos se podría ampliar hasta dos años.
Aunque puede parecer «algo sin importancia», se trata de un símbolo nacional y vale la pena compararlo, para el caso con la Torre Eiffel, de Francia cuya limpieza se realiza una vez al año. Los encargados de su limpieza utilizan 10,000 dosis de productos limpiadores, 25,000 bolsas de basura y 4 toneladas de trapos. Mientras que la estatua de Lincoln, en Estado Unidos su aseo es dos veces al año, para ello ocupan un chorro de agua a presión y con algodones le retiran los bichos muertos y las heces de aves, que suelen concentrarse en la parte de las orejas. Las esculturas de la Acrópolis, Grecia se limpian a diario utilizando rayos láser hasta por dos horas.

ALCALDÍA GASTA EN BANDERA Y SE OLVIDA DEL SALVADOR DEL MUNDO
Los especialistas lamentan que las autoridades municipales de San Salvador no presten atención al cuido del monumento, a pesar del significado que tiene para la población. «Este mantenimiento debería ser cada año y pasaron casi 11 años y ni siquiera han llevado una brochita de pelo suave para limpiar», manifiesta el Alfaro.
Sorto es de la idea que el mantenimiento a la estructura se debería realizar una vez finalizado el invierno. «El sol y el agua al final deteriora el monumento, el agua lluvia viene con ácidos entonces lo que nos hemos percatado que los monumentos sufren deterioros en función de eso. La recomendación es que año con año se le dé una limpieza y se reparen. Debería ser después del invierno, un revestimiento».
Sorto asegura que si se realizan esas labores se evitaría que los daños, que ya presenta la escultura, se profundicen, advierte que, si no se hace de inmediato, peligra que la obra se deteriore completamente.






