Ilobasco, en Cabañas Oeste, es reconocido por su rica tradición artesanal con el barro. Destaca la elaboración de miniaturas detalladas que incluyen las «sorpresas», que básicamente contienen escenas cotidianas dentro de una pieza en específico, además de los nacimientos de todos los tamaños, entre otras figuras de la creación alfarera que lo convierten en un destino cultural importante.

Su historia en el arte ha sobrevivido por generaciones y la continuidad de sus artesanos sigue llevando identidad nacional e internacional ahora con mayor auge, ya que estos aseguran que el clima de seguridad es clave en esta época.

«Hemos percibido más afluencia de visitantes, más que todo quienes vienen del exterior a visitar a sus familias, que dicen tenían muchos años de no venir por la inseguridad y que ahora no solo pueden hacer eso, sino turismo en el país», comentó Iliana Castro, presidenta de la Asociación Cooperativa Arte Ilobasquense.

Los espacios públicos están siendo utilizados por las familias, antes no lo hacían debido a las amenazas constantes de los pandilleros.

Las estrategias que ha implementado el Gobierno del presidente Nayib Bukele, con las que ha encarcelado a los pandilleros que mantenían en zozobra a los pueblos, han ayudado a un crecimiento real, es una oportunidad para que las micro y pequeñas empresas se proyecten, dijo la artesana.

«Las personas que nos compran, los propietarios de tiendas, han abierto más locales sobre todo en el Centro Histórico de San Salvador y los pedidos han incrementado, nos piden más producto, más que todo una de ellas que ahora tiene cinco tiendas», expresó.

Asimismo, otro comerciante también tiene nuevos establecimientos en las playas y debido a la demanda de turistas les compran más productos, entre estos, las miniaturas, afirmó Castro.

De hecho, confirmó que como cooperativa desde hace un año se han podido independizar y ahora cuentan con su propio local que funciona como taller en el barrio Los Desamparados, lo cual dice que era imposible hacerlo debido al temor a las pandillas.

Y es que según las autoridades policiales, este fue uno de los distritos en Cabañas Oeste que enfrentó a mayor escala los embates de las dos principales pandillas en el pasado. En algún momento estas cometían todo tipo de delitos y controlaban la libertad de circulación en la ciudad y las comunidades.

«Tantas cosas tremendas esos días, aquí no se podía ir de una colonia a otra o había que pedirles permiso y hasta pagarles. Ahora estamos mejor, nadie tiene miedo porque aquí a todos [los pandilleros] los capturaron, se los llevaron», dijo Carolina Amaya, residente en la ciudad.

AUMENTO DE NEGOCIOS

Los cambios también se han visto reflejados en el aumento de las inscripciones de negocios pequeños y medianos, la llegada de empresas grandes y solicitudes para construcción, lo que dinamiza la economía y se obtienen más recursos para las arcas de la alcaldía, según Fredy Remberto Mercado Guardado, jefe de la Unidad de Administración Tributaria Municipal (UATM) de Cabañas Oeste.

Con la captura de los delincuentes, los empleados de esta dependencia salen todos los días para hacer las inspecciones en cantones, colonias y la zona urbana sin que se corra peligro, mientras que los emprendedores acuden a las oficinas, indicó. 

«A raíz de la paz que se siente, las personas se acercan a inscribir sus negocios, tiendas, cosmetología, talleres. Ya no se sienten amenazados, ya no les van a pedir renta; y por eso también han aumentado en un 30 % los nuevos negocios», añadió el funcionario. 

Por otra parte, el parque central Doctor Enrique Hoyos es frecuentado a toda hora por los ilobasquenses, compatriotas de Estados Unidos y turistas nacionales.

«Una vez venimos al país con mi niño y los pandilleros ya le andaban viendo los zapatos, mi papá fue víctima de extorsión y nosotros tuvimos que sacar al cuidador de la casa que teníamos en Sensuntepeque por amenazas. Yo por eso le doy gracias a Dios por este presidente que tenemos, mucha gente habla, pero es porque tienen familiares en el Cecot, y es que si no fuera por él aquí escurriera sangre. Mire cómo está Guatemala», manifestó Armida de Galindo.

Ella junto con su esposo, Aníbal Galindo, habían llegado a Ilobasco a pasear luego de 40 años, pero ahora señalan que viajan seguido.

Expresan que su hija menor también está visitando el país al menos seis veces al año gracias a los atractivos y la seguridad.

Los artesanos han visto bastantes mejoras en la economía, ya que las ventas son mejores y no tienen que pagarle extorsión a las estructuras delictivas.

LA OSADÍA DE SOCORRISTAS Y EMPLEADOS DE FUNERARIAS

Ismael Guzmán, fundador y propietario de la Funeraria y Capillas Ismael Guzmán, con sede en Sensuntepeque, afirmó que debido al acoso y las extorsiones de los pandilleros tuvo que cerrar la sucursal que tenía en Ilobasco.

«Una Navidad llegaron a exigir $4,500, no pudimos seguir ahí. Yo a Ilobasco no iba precisamente por seguridad. Nosotros hemos crecido gracias al estado de excepción que nos ha permitido llegar a lugares donde antes no podíamos. Y es mentira lo que se dice que para ese tiempo las funerarias hicieron pisto», indicó el empresario referente del rubro funerario en Cabañas.

Por su parte, Javier Vides, jefe de socorristas de Cruz Verde Ilobasco, narró que también se enfrentaron a situaciones que dificultaron su trabajo voluntario en emergencias.

«Más de una ocasión nos encontramos con pandilleros armados “hasta los dientes”, preguntaban para dónde van, qué van a hacer, a quién van a atender. Incluso una vez tuvo que llegar un promotor de salud y les dijo que él nos había llamado y a lo que íbamos. Otra vez habían vapuleado a un muchacho y no permitieron que entráramos, fue hasta que llegó la policía que lo sacaron y lo atendimos», relató.

La amenaza fuerte de «si vivirá la podés llevar o si no dejala porque te va a pasar lo mismo» fue una de las frases que más recuerda que les hizo un pariente fuertemente armado.

Se trataba de una hermana del líder de la pandilla muerto en un enfrentamiento armado con elementos de seguridad y que a raíz de eso se había intentado suicidar.

«Le dijimos que sí, que era posible y le dimos el tiempo. Llegando íbamos al hospital cuando llamó a la mamá para asegurarse y ella le confirmó», dijo Vides.

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