Cada día que pasa, el flujo turístico que se había perdido por causa de la inseguridad, generada por la presencia de pandillas, está volviendo a florecer en la Ruta de Paz, en Morazán, un comportamiento positivo que se ha visto aumentando sobre todo los fines de semana y durante las temporadas festivas de los últimos dos años.
Todos los actores locales, que prestan servicios turísticos o que lideran a este sector en ese departamento, coinciden en que este crecimiento es producto de la confianza y las garantías de seguridad que hoy tienen los salvadoreños y los extranjeros, tras la implementación de las medidas de seguridad impulsadas por el Gobierno del presidente Nayib Bukele.
«Las maravillas de la Ruta de Paz se encuentran en las zonas rurales: en las cascadas, los ríos y las montañas, y muchos de esos accesos no eran fáciles de ingresar en el tiempo donde estaba inseguro. Pero el nuevo clima de seguridad ha ayudado muchísimo para el desarrollo turístico en la zona», dijo María Auxiliadora Flores, operadora de turismo desde hace 14 años, quien anteriormente dedicaba al rubro de alimentos y bebidas.
El incremento del flujo de turismo en esta ruta también ha generado el surgimiento de nuevos emprendimientos dedicados a la prestación de los diferentes servicios que demanda la cadena de turismo, los cuales van desde transporte, alimentación, alojamiento, elaboración de productos artesanales, guías turísticos, entre otros.

De acuerdo con la base de datos que manejan actores locales dedicados a liderar la cadena de turismo, como los Comités de Desarrollo Turístico (CDT) de los distritos, la Mesa Departamental de Turismo de Morazán y el Centro de Atención al Turista (CAT), son un poco más de 150 nuevos negocios dedicados a la prestación de servicios turísticos que se han abierto en el departamento y en la zona turística de la Ruta de Paz, con el nuevo clima de seguridad.
«Tenemos un incremento de sitios turísticos tanto con inversión extranjera como inversión local, entre ellos hostales, restaurantes, hoteles, sitios para acampar, emprendimientos como kioskos que ofrecen comida típica o comida mexicana, cafés y postres también», expresó Mari Rodríguez.
UN SUEÑO
Los empresarios de este departamento, que prestan servicios turísticos desde hace un poco más de una década, son los que mejor pueden diferenciar los cambios que ha tenido El Salvador en materia de seguridad, pues aseguran que ellos vivieron en carne propia el asedio de las pandillas, pagando extorsión, sufriendo amenazas, cerrando sus negocios, huyendo y, en algunos casos, hasta lamentando el asesinato de familiares.
Estos mismos empresarios son los que ahora aseguran que les parece «un sueño» estar viviendo en paz y tranquilidad, y que estiman que este nuevo clima de seguridad ha generado un incremento de hasta el 70 % de turismo en la zona durante los últimos dos años.
Pero esa percepción no solo la tienen quienes se dedican al turismo, sino también las personas que siempre han vivido en Morazán y que ahora solo recuerdan cómo, por más de una década, sufrieron una guerra y posteriormente fueron atormentados por las pandillas por casi 20 años.
«Ha cambiado bastante la seguridad, porque antes esta zona era bien conflictiva, pero ahora ya no; y ya no andamos con ese miedo, porque antes uno no podía salir porque no sabía si iba a regresar, pero esto ha cambiado por las nuevas leyes», comentó Santos Rosales, un habitante que transitaba por la carretera Ruta de Paz, entre los distritos de Osicala y Delicias de Concepción.
Las nuevas condiciones de seguridad también están permitiendo que vuelvan a abrir los negocios que en el pasado fueron cerrados por el acoso de los pandilleros. También que regresen los empresarios que debieron huir por las amenazas, pero ahora nuevamente a invertir confiando en las medidas de seguridad.






