Bendición de Dios es el nombre que lleva una colonia del distrito des Yayantique, en La Unión Sur, pero durante muchos años estuvo lejos de hacerle méritos al nombre que es una promesa divina.

En un primer momento la MS-13 y la pandilla 18 mantuvieron un conflicto por controlar el territorio, pero después solo la primera terminó ejerciendo el dominio en la comunidad.

Por más de una década, el crimen y la inseguridad reinaron en esta colonia, que por su ubicación geográfica limita con comunidades del distrito de San Alejo y El Carmen, en La Unión, pero también con San Antonio Silva, en San Miguel. Esto también facilitaba el desplazamiento de los pandilleros al momento de la huida luego de cometer sus delitos.

En la memoria de los residentes que han vivido toda su vida en esta colonia todavía permanecen aquellos días sangrientos en los que la colonia era famosa porque aparecía a cada momento en los noticieros locales de la zona oriental del país por escenas de homicidios.

«Aquí era peligroso para los que no andábamos en nada, porque si uno sin querer veía algo que ellos [pandilleros] hacían, en la noche lo iban a sacar y le tocaba la muerte; entonces a uno lo que le tocaba para seguir viviendo era ver, oír y callar», comentó Dolores Vásquez, quien tiene 25 años de residir en ese lugar.

Los habitantes aseguran que en el pasado en esta comunidad era común ver escenas de homicidios, escuchar tiroteos o ver pandilleros fuertemente armados que caminaban por las calles amedrentando y despojando de sus pertenencias a los pobladores, o ejerciendo una especie de control sobre los habitantes.

Hoy esta comunidad ha pasado de vivir en la zozobra a tener completa paz y seguridad, sin dejar de reconocer que fue hasta la llegada del presidente Nayib Bukele que la situación de inseguridad comenzó a mejorar notablemente tanto en esta colonia como en el resto del país.

Ahora los habitantes realizan sus actividades diarias sin temor, los emprendedores desarrollan sus negocios, los que trabajan fuera de la colonia se desplazan a cualquier hora del día, los niños juegan libremente, los estudiantes asisten a sus clases sin ser acosados por pandilleros.

La realidad de esta comunidad ha cambiado totalmente en comparación con la década pasada.

 «Antes este era un lugar bastante vio lento, pero el Señor en su misericordia puso a un buen presidente, tenemos un buen presidente, y sé que esa es la repuesta a las oraciones del pueblo de Dios, de gente que en aquel tiempo sufrió mucho», afirmó el pastor Ángel Martínez, quien lidera una iglesia de la Misión Apóstoles y Profetas en dicha comunidad.

Martínez lleva aproximadamente 18 años pastoreando la iglesia, la cual sufrió una drástica reducción de sus miembros durante la década pasada debido al problema de inseguridad, pero agrega que en los últimos años y con las mejoras en seguridad, la obra de Dios también ha ido creciendo nuevamente, al punto que ya tienen 80 miembros.

Esta confianza y crecimiento no solo se ha evidenciado en la iglesia, sino también en el centro escolar de la colonia Bendición de Dios, donde durante los años más críticos de inseguridad la matrícula disminuyó de 380 estudiantes a solo 63.

Este año la matrícula ha sido de 83 alumnos en los niveles de parvularia a sexto grado, lo que para los docentes significa que poco a poco están volviendo a estudiar los menores de la colonia.

DOCENTES EXTORSIONADOS

Las huellas imborrables de la inseguri dad del pasado en esta comunidad tam bién quedaron marcadas en los maestros que llegaban a dar clases en esta escuela, pues se conoció que al menos tres de las docentes de ese entonces desarrollaron enfermedades, como hipertensión, debi do al acoso que ejercían los pandilleros, quienes también les exigían una extor sión mensual de $50 para poder llegar a trabajar a la comunidad.

«Hoy está bien diferente a como fue en el pasado; nos sentimos libres al momento de salir a tomar el transporte, no se ve un ambiente hostil ni en la comunidad ni en el centro escolar y estamos bien, porque antes había mucho miedo», dijo una maestra del centro educativo quien pidió no citar su nombre.

La colonia Bendición de Dios es considerada una de las más grandes y populosas en el distrito de Yayantique, pero a pesar de que hoy vive en plena seguridad, las autoridades de la Policía Nacional Ci vil (PNC) están al pendiente de cualquier movimiento inusual.

Entre las medidas que ha tomado están el monitoreo y seguimiento a personas nuevas que lleguen a residir a dicho lugar, para evitar la llegada de pandille ros que huyen de otros lugares por la guerra contra las pandillas.

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