Con el objetivo de promover la conservación de los ecosistemas productivos y garantizar la seguridad alimentaria en las comunidades, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) desarrolla el proyecto «Biodiversidad, enlazando el paisaje centroamericano, paisaje 2, El Salvador», que incluye el primer intercambio de semillas nativas entre pro – ductores de distintos cantones del municipio de San Francisco Menéndez, en Ahuachapán Sur.
En el Área de Conservación El Imposible-Barra de Santiago, más de 150 productores compartieron las semillas resguardadas en casas comunitarias ubicadas en distintos puntos del territorio, entre ellos, San Alfonso, El Refugio, Aguachapío y Guayapita. Las casas cuentan con una variedad de semillas que se han cultivado y se han protegido por generaciones.
Entre las especies compartidas se encuentran maíces criollos como ulupilze y santa rosa; frijoles rojos y negros, cucurbitáceas como el ayote, el pepino y el tecomate; así como hortalizas de alto valor alimenticio, como el chipilín, la mora, el tomate y el chile dulce.
Gabriel Cortez, técnico territorial de la Dirección de Ecosistemas del MARN, explicó que este intercambio no solo permite a las familias diversificar sus cultivos, sino que también proporciona un espacio de encuentro para prácticas tradicionales que se reconocen como claves para la resiliencia ante el cambio climático.
«Para eso se implementaron 25 casas de semillas en las cuales a cada productor se les facilitó los materiales necesarios para que fueran almacenando sus semillas. Una vez ellos pasan la cosecha agrícola, que es de 2024, comienzan a colectar todas las diferentes semillas, antes de que inicie la época agrícola se comenzó a hacer el primer intercambio», dijo Cortez.
Con este trueque también se benefician indirectamente más de 250 familias, que reciben estas semillas para la cosecha. Esta actividad forma parte de una estrategia regional coordinada entre el MARN y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), con el apoyo de la cooperación alemana, a través del financiamiento del Banco de Desarrollo Alemán (KFW, por sus siglas en alemán).
«El objetivo es buscar el rescate del material genético nativo existente en las comunidades y conservar los conocimientos y las prácticas ancestrales, los cuales se implementan con prácticas productivas ambientalmente sostenibles, que les han permitido a ellos conservar la biodiversidad de los cultivos de árboles frutales y forestales en sus comunidades», agregó el técnico.
Cerca de 32 guardarrecursos se encuentran en el área de conservación apoyando en jornadas de sensibilización y educación para reducir el impacto de las acciones productivas en los suelos.






