El nuncio apostólico en El Salvador, monseñor Luigi Roberto Cona, afirmó que la misión de la Iglesia no puede limitarse únicamente a lo espiritual, sino que también debe involucrarse en la convivencia humana, el diálogo y la construcción de paz, en el marco de su próxima finalización de misión diplomática en el país. Sus declaraciones fueron ofrecidas durante una entrevista en el programa Somos La Tribu, con Pencho Duque.
En dicho espacio, el representante del Vaticano en El Salvador defendió el papel del papa y de la Iglesia en pronunciarse sobre temas sociales y humanitarios, señalando que el mensaje evangélico implica una acción concreta en favor de la vida y la dignidad humana. «El Evangelio no es desencarnado; Jesús se hizo hombre para compartir la vida con nosotros», expresó, al referirse a la importancia de promover el diálogo frente a los conflictos.
Las declaraciones surgen en medio del debate sobre el alcance del rol pastoral de la Iglesia y su participación en asuntos de carácter político y social. En ese sentido, Cona subrayó que el llamado a la paz, al diálogo y a la cooperación entre los pueblos forma parte esencial de la misión eclesial, especialmente ante situaciones de violencia o crisis humanitarias.
El nuncio confirmó además que se encuentra en su última semana en El Salvador, ya que continuará su misión diplomática en Siria, cerrando así una etapa de su labor en el país.
Durante su gestión, destacó la implementación del proyecto «Sembrando Semillas de Esperanza», una iniciativa orientada a la atención integral de la niñez y adolescencia en situación de vulnerabilidad. El programa brinda apoyo educativo, nutricional, psicológico, espiritual y acompañamiento familiar, con el objetivo de prevenir condiciones de exclusión social.
De acuerdo con lo expuesto, el proyecto surgió ante la preocupación por la situación de niños y jóvenes en condiciones de abandono, y ha contado con el apoyo de congregaciones religiosas y de la Conferencia de Religiosos de El Salvador. Asimismo, ha recibido respaldo de la cooperación internacional y de fondos del Vaticano destinados a obras de caridad.
El trabajo también incluye programas de voluntariado y presencia en distintos centros educativos del país, con el fin de fortalecer el acompañamiento a menores beneficiarios.
Cona también hizo referencia a otros proyectos impulsados durante su misión, entre ellos iniciativas de acceso a agua potable en comunidades rurales, desarrolladas en coordinación con organizaciones humanitarias y con apoyo del Vaticano, orientadas a mejorar la calidad de vida en zonas vulnerables.
Al hacer balance de su experiencia en el país, el nuncio afirmó que se lleva un recuerdo marcado por la cercanía de la población salvadoreña. «El abrazo es el gesto que más me recuerda a El Salvador», expresó, al destacar el trato recibido durante su misión pastoral.
Su salida marca el cierre de una etapa de servicio diplomático de la Santa Sede en el país, dejando en marcha diversos proyectos sociales que, según sus impulsores, buscan continuar como parte del legado de su gestión pastoral.






