La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) para América Central exhortó ayer a las autoridades de El Salvador a revisar la reforma constitucional ratificada la semana anterior, la cual permite la cadena perpetua para asesinos, violadores y terroristas.
«Instamos a las autoridades de El Salvador a revisar con prontitud los preocupantes cambios constitucionales y legales adoptados la semana pasada que prevén la cadena perpetua para niños y niñas desde los 12 años, en contradicción con las normas internacionales de derechos humanos», señala en un comunicado la comisionado Marta Hurtado.
Con la reforma constitucional se aprobaron modificaciones a leyes secundarias, como la Ley penal juvenil, que indica que la cadena impuesta a un menor de edad podrá ser revisada cuando haya cumplido los 25 años de prisión.
De acuerdo con la ONU, «ese enfoque contraviene la convención sobre los derechos del niño», el cual expresa que los niños y niñas que tienen conflicto con la ley sean tratados de manera que se «priorice su rehabilitación y reintegración», y que la condena de prisión se utilice solo como «medida de último recurso y durante el período más breve posible».
Según el organismo, la detención prolongada es profundamente «perjudicial», para los menores pues vulnera varios de sus derechos y afecta su desarrollo y bienestar a lo largo de su vida.
El presidente de la república, Nayib Bukele, reaccionó al comunicado, recordando las graves consecuencias que dejó la Ley del menor infractor, que fue aprobada después de la guerra civil, por recomendación de Naciones Unidas.
Señaló que tres años despúes fueron deportados miembros de pandillas de Estados Unidos, quienes reclutaron a todos los menores que fueran capaces de cometer crímenes, debido a que había una ley blanda que garantizaba la impunidad.
«El resto de la historia ya todos la conocen: esas pandillas se convirtieron en los grupos criminales más sangrientos del mundo», indicó el presidente.
«Así que no, muchas gracias. Llévense sus experimentos sociales a otros países que no hayan sufrido», agregó.






