Unos están aterrados, otros ya huyeron del país y la mayoría andan desesperados por encontrar la manera de continuar enquistados en el poder. El 28F es una auténtica pesadilla para los políticos corruptos de siempre.
Jamás pensaron que tendrían que enfrentar una fecha de caducidad. Imaginaron que sus partidos los cobijarían toda la vida y que el saqueo, el engaño y el robo descarado serían acciones por las cuales nunca tendrían que dar cuentas.
Es francamente risible ver cómo los que ayer eran enemigos hoy se toman tiernamente de la mano y derraman lágrimas pidiendo otra oportunidad para hacer las cosas bien. Las disculpas que piden son venenosas y dadas de mala gana, al calor del momento electoral. Palabras vacías, palabras de engaño.
Para ellos, la «unidad» consiste en seguir trabajando juntos para conseguir —a costa del pueblo— más beneficios económicos para sus partidos y sus bolsillos.
Juntos han saqueado el país de una manera inmoral, demostrando que sus grandes diferencias ideológicas se reconcilian si el maletín negro que les entregan tiene dentro suficiente dinero mal habido.
Convirtieron el país en su granja de ordeño particular. En nuestro nombre salían a pedir créditos, préstamos y donaciones que jamás llegaron a su destino. Dinero que fue repartido en sobornos, compra de voluntades y negocios oscuros.
Nos vendieron a las estructuras criminales. Nuestras vidas pasaron a ser bienes canjeables. Para ellos, 16 asesinatos diarios eran aceptables si eso les permitía continuar enriqueciéndose.
Los miembros de las cúpulas políticas durante años se sintieron intocables. Se convirtieron en una élite totalmente separada y distante de la realidad del país.
En Nuevas Ideas trabajamos por un El Salvador para todos. En nuestro concepto de unidad no hay cabida para odios sociales trasnochados o para querer convertir el país en una tumba. Qué pensamiento más triste y mezquino querer ver el país que tanto amamos como una tumba.
Pero se acabó. Los salvadoreños ya tenemos fecha para dejar atrás toda esta corrupción. Y más importante aún: ese cambio lo lograremos de una manera limpia, democrática y pacífica.
El rumbo que El Salvador tomará a partir de esa histórica fecha está claramente trazado hacia adelante, hacia el futuro. Comenzamos una nueva etapa para todos, un país de progreso, sin miedo y con oportunidades. Esa es nuestra meta. Y ese es nuestro gran reto como pueblo.
Para nosotros, los que trabajamos por el mañana de nuestra gente, el 28F significa un nuevo inicio. Lo vemos como un nuevo comienzo. Para los mismos de siempre es un final. Es el día en que la historia los dejará atrás.
Esperamos con ansias ese día.






